En algunos círculos ocultistas y también psicológicos se refieren a la Sombra como esa región oscura donde habitan todas las cosas más terribles y negativas que podemos tener e imaginar, lo pintan tan oscuro que a veces da hasta da miedo entrar, pero esto normalmente tiene poco que ver con la realidad.

De hecho lo que pretendo con esta lección es dar un poco de luz a la Sombra. Porque vista de esta forma tan negativa nuestra sombra parece algo tan terrible que sería mejor no acercarse a ella y creo que aquí reside el problema principal: nos parece algo tan indeseable que no nos acercamos, no queremos verla y hasta muchas veces la proyectamos en los demás, especialmente en nuestra pareja.

Así nos quedamos más tranquilos porque entonces la Sombra es de ellos. Además, en nuestra Sombra puede haber incluso cosas que sean hasta positivas pero que, por motivos de aprendizaje, presión social o educacional, las hayamos rechazados y arrojado a “un pozo de sombras”.

Esto sí que es negativo: que haya una parte de nuestra naturaleza que no queramos ver es lo que realmente puede traernos problemas, lo que realmente nos hace daño. De nuevo aquí nos encontramos con un problema de falta de amor hacia nosotros mismos, de falta de amor hacia la Vida y de falta de comprensión porque la Vida, en su esencia es dual, es un diálogo constante entre la Luz y la Sombra.

Esto es lo negativo porque si no queremos ver nuestros defectos no podremos cambiarlos y nos molestará e irritará sobre manera las cosas de los demás y de nuestra pareja que nos recuerden eso nuestro que no queremos ver.

Lo que no queremos ver no existe para nosotros y sobre lo que no existe no tenemos ningún control. Éste es el verdadero problema porque así nuestra sombra actúa sin que nos demos cuenta.

En psicoterapia hay una ley casi fundamental, cuando alguien llega a ser consciente del problema que tiene ya está hecho la mitad del trabajo porque cuando se localiza el daño sólo queda sanarlo pero si no se localiza daremos vueltas en una noria permanente.

Para poder ver algo que nos han mostrado siempre como negativo y nos desagrada debemos hacerlo con amor porque el Amor es la luz que redime todas las sombras. Si nos aproximamos a algún defecto nuestro con comprensión y tolerancia, con amor hacia nosotros, podremos cambiarlo con menos agobios y menos resistencias y nos resultará más fácil dejarlo atrás.

Desde luego que es fácil acercarse a la Luz con Amor, es fácil acercarse con alegría a lo bello y agradable y mucho más difícil acercarse a lo que seguramente nos va a desagradar, pero precisamente es esa parte de nuestro ser la que más necesita nuestro amor y nuestra comprensión, cosa que nada tiene que ver con la indulgencia y la dejadez.

Muchas veces en nuestra sombra no hay ni siquiera cosas negativas sino simplemente las naturales imperfecciones del ser humano, algo que nos aporta esa belleza terrenal forjada en el contraste de luces y sombras porque la belleza perfecta tiene siempre un toque un poco frío. Esta sociedad en la que vivimos es mentalmente demasiado perfeccionista. Nos bombardean con los cuerpos perfectos, con las vidas perfectas y las máquinas impecables y nada de eso es real sino producto del neón y el marketing.

Una anécdota clásica nos dará un poco de luz sobre la arrogancia del hombre en su deseo de perfección.

Los tejedores persas de alfombras tienen fama desde siempre de ser grandes artistas y sus obras podrían ser perfectas si no fuese por un pequeño detalle. Ellos mismos añaden una pequeña falta en la terminación, algo insignificante pero suficiente para que no sea una obra perfecta. ¿Por qué lo hacen?.

Por temor a ofender a Dios ya que consideran que sólo Dios es perfecto y el ser humano no debería si quiera tener esa aspiración.

Yo añado que no debería tenerla porque eso le conduce a una permanente insatisfacción. No debemos confundir el sano deseo de mejorar y prosperar con el artificial deseo de perfección que nunca nos dejará satisfechos y que no podamos disfrutar de nuestras obras y de nosotros mismos.

Así, el exceso de perfeccionismo, la tendencia a juzgarlo todo y arcaicos conceptos religiosos de pecado hacen todavía más difícil que podamos aceptar nuestros defectos, como si ignorándolos o condenándolos pudiésemos cambiarlos cuando en realidad sucede lo contrario, se hacen más fuertes porque se expresan en nuestra vida sin que podamos evitarlo.

Una filosofía como el Tantra, que va más allá de la dualidad puede ayudarnos mucho en este proceso porque acepta, para redimirlo, todo lo que es parte de la Naturaleza, tanto su luz como su oscuridad.

En física el Frío no existe sino que es la ausencia de Calor. El Tantra opina lo mismo de la oscuridad. No existe ninguna fuerza maligna y oscura en sí misma sino lugares a donde la luz no llega. Por eso, tanto el Tantra como el Tao basan su forma de curar y redimirnos del mal avanzando hacia el bien. Es decir, tenemos que acercarnos a nuestra sombra con luz, con comprensión y con amor. Mira tus defectos con amor, no te preocupes, no te castigues, no te condenes, son parte de ti o al menos lo fueron y con amor deja que se quedan atrás porque ya no te valen.

Esto es muy importante porque muchos de nuestros fracasos, de nuestras enfermedades e incluso de nuestros accidentes son castigos subconscientes que nos hacemos a nosotros mismos.

Muchas de nuestras broncas, de las rupturas, de la destrucción que hacemos de las personas que nos aman son formas de castigarlas a ellas, sí, de acuerdo, pero fundamentalmente son castigos que también nos hacemos a nosotros mismos y esto deriva de que no aceptamos nuestra sombra, de que nos hacemos culpables, nos juzgamos y cuando se juzga a alguien y se lo considera culpable es castigado de una forma más o menos severa, a veces muy severa.

Eso es lo que nos han enseñado, eso es lo que ha aprendido nuestro subconsciente y muchas veces nos castiga sin que nos demos cuenta. Por eso debemos acercarnos a nuestra sombra con amor, con luz, no para perpetuarla, no para dejar las cosas tal y como estan sino para iluminarla, para cambiar nosotros desde el amor y el espíritu positivo y constructivo.

Hagamos esto con nosotros primero y nos será más fácil también hacerlo con los demás. Estoy seguro de que esta lección será válida para todos porque ninguno somos perfectos y si no aceptamos esto algún que otro día nos castigaremos aunque no nos demos cuenta, aunque parezca que no queremos e incluso que sufrimos con ello.

¿Es que podemos ser comprensivos con los aspectos más negativos de nuestra naturaleza?.

– Claro que sí, debemos primero reconocerlos, aceptarlos y por último comprenderlos para poder transmutarlos con el poder de nuestro amor, pero si rechazamos de entrada nuestra oscuridad nunca podremos llevarla a la Luz

. Desde esta perspectiva de amor y luz ¿cómo podemos definir entonces a nuestra sombra?. ¿No será nuestra sombra aquella parte de nuestro ser que más necesita la Luz?. Si la definimos así seguramente que no nos parecerá tan terrible y la veremos tal y como es: la parte más pobre y necesitada de amor de nuestra naturaleza.

El Tantra no es más que la magia y el poder del amor aplicándola aquí y ahora, es uno de los instrumentos más poderosos de transformación interior porque se atreve a ver cualquier aspecto de la vida con amor.

Si quieres transformar algo de tu naturaleza, si quieres transmutar tu sombra en luz tendrás primero que reconocerla y acercarte a ella con amor; es decir, aceptarte a ti mismo tal y como eres, incluso esas partes de tu naturaleza que te desagradan o molestan a los demás, tendrás que acercarte a ellas con amor, como si fuesen lo que en realidad son: ese Niño Asustado que vive en tu interior. El aceptar el mundo y tu realidad tal y como es no es una invitación a la inmovilidad, no es pretender dejar las cosas tal y como están para no cambiar nada. No.

Tu Sombra busca la Luz, ésa es su verdadera naturaleza, su verdadera inquietud. El Miedo busca el Valor, el Odio busca el Amor, el Rencor busca el Perdón y así todo se equilibra y el mundo mejora, pero si tu miedo te produce más miedo e inquietud, si tu odio es odiado por ti y tu rencor hacia los demás te asusta o provoca un resentimiento hacia ti, darás más oscuridad a tu sombra y el problema se hará mayor.

Subestimamos el Poder del Amor, el inmenso poder que tiene el amar a la Vida, a los demás y a nosotros mismos de una forma auténtica y natural, subestimamos el Poder de la Luz y, muchas veces, en nuestro miedo y nuestra rigidez creemos que serán más eficaces el castigo y las exigencias.

Si realmente comienzas a amarte, si comprendes y asumes tus sombras estarás atrayendo luz y Amor a tu vida, estarás creando las condiciones para transmutarlas en su virtud complementaria. Que no te asuste tu miedo, ni tu rencor, ni tu enojo, seguramente que tienen razones para existir pero tampoco debes alimentarlos recreándote en esas razones sino guiar tu miedo hacia el valor, el rencor hacia el perdón y el enojo hacia la paz y el amor, así darás a tus pobres y necesitadas sombras un poco de luz y, al final, seguro que serás una persona no solamente mejor sino también más equilibrada y feliz.

El poder del amor realmente que no tiene límites y si nos amamos de verdad nuestra luz iluminará cualquiera de nuestras sombras.

Entonces no tendremos motivos para castigarnos subconscientemente y si no necesitamos castigarnos tampoco necesitaremos castigar a los demás, mucho menos a quienes nos aman.

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© Francisco Pedro Torres