Los rituales amorosos y eróticos no son un invento humano porque están presentes en el mundo animal y tienen como función la de armonizar a la pareja antes del acoplamiento. Los rituales amorosos de cortejo se dan también entre los humanos al comienzo de la relación, teniendo la misma función de acoplar y fascinarlos mutuamente.

El proceso del enamoramiento que se da entre algunas parejas participa de la misma esencia que tanto buscan los tántricos porque ambos enamorados sólo tienen ojos para ver lo bello y más resplandeciente de la otra persona.

Piensan y sienten que su pareja es maravillosa, divina y un simple roce de su mano es todo un estremecimiento. Todo esto sucede porque ambos ven la luz del espíritu amado más cerca que nunca, sin los obstáculos y el tamiz que el polvo del tiempo irá acumulando.

Porque el problema está en que meses o años después todo esto se olvida y la luz mágica que tenía la relación al principio queda un poco o bastante empañada ante la necesidad de afrontar los retos de la convivencia cotidiana y los numerosos desafíos que tiene que asumir cualquier pareja.

Entonces los esposos dejan de verse como antes y sienten que su relación, aunque no haya menguado en amor sí ha perdido el brillo y la chispa que tuvo en esos momentos mágicos.

Todo esto sucede porque si antes ambos veían el brillo de sus espíritus sin ningún impedimento, el tiempo de la convivencia ha puesto una montaña de arena delante de sus ojos y ya solo ven la siempre imperfecta materia de que están ambos hechos.

El reto al que se enfrenta cualquier pareja es ser capaces de estar enamorados con la misma intensidad y pasión de los primeros tiempos, pero con el valor añadido de la sensación de lealtad, comprensión y seguridad que solo consigue una pareja templándose en el tiempo como los buenos aceros.

De hecho, el enamoramiento de los primeros encuentros está muy lleno de inseguridades y vulnerabilidad porque no existe la experiencia de haber superado juntos muchas pruebas, mientras una pareja que lleve años junta sí puede sentir esto y ser mucho más segura en su relación.

Fusionar el gozoso rubor de una relación que empieza y la profunda seguridad de una relación que ha permanecido en el tiempo, es la verdadera plenitud mágica y poderosa de una relación de pareja. Para conseguirlo los rituales amorosos tántricos son la mejor fórmula y una de las aportaciones más válidas y útiles que las viejas tradiciones tántricas, convenientemente actualizadas, puede aportar a la pareja moderna.

Si quieres saber más pincha la imagen

amarte libro imagen

 

© Francisco Torres Perales