Posiblemente haya tantas formas de meditar como potenciales meditadores pero en su raíz podemos dividir las formas de meditar en dos clases dependiendo de los fines.

Podemos pretender liberarnos del mundo, conseguir un total desapego y aspirar a otra realidad superior a esta como propone el Vedanta y otras disciplinas religiosas o también podemos meditar para estar en este mundo con una total lucidez y una total paz y creatividad, que nos permita actuar realmente con eficacia y sabiduría sirviendo a un propósito superior o cósmico, sirviendo a la realización de nuestro Ser Espiritual.

De cualquiera de las formas la meditación regular siempre nos ayudará a tener un poco de mas paz en medio de la vorágine del mundo pero uno y otro objetivos son bien diferentes.

El Camino de la Sabiduría.

El Tantra nos propone vivir en el aquí y el ahora porque mientras que estemos vivos este es el propósito de nuestro espíritu ya que si no fuera así no habría encarnado en nuestro cuerpo. Estamos en esta vida posiblemente por muchas cosas pero una de ellas siempre es la de aprender. Por lo tanto buscar una mayor sabiduría que nos ayude como personas y también a realizar creativamente la meta de nuestro Ser Espiritual, son cosas que no dejan ninguna duda.

Vivimos además en una Era del Conocimiento donde los estudios básicos son obligatorios y donde la humanidad tiene por lo general un acceso al conocimiento como nunca tuvo en su historia pero, lamentablemente, sólo se desarrolla un tipo de conocimiento llamado intelectual que siendo válido y necesario es incompleto.

El camino de la sabiduría pasa por desarrollar tanto el conocimiento intelectual como el intuitivo que nos pone en contacto con nuestros poderes interiores y los cósmicos, con la “sabiduría” que naturalmente llevamos dentro, con lo que nuestra alma ha aprendido a lo largo de sus diferentes encarnaciones.

La Meditación Tántrica

La meditación Tántrica nos invita a realizarnos como seres globales ya que ayuda a que los dos hemisferios de nuestro cerebro se integren -el racional y el intuitivo- Así, cuando somos capaces de desarrollar ambos a la vez podemos decir que utilizamos de una forma global nuestra capacidad mental abriendo para nosotros el verdadero camino de la sabiduría y de ser más completos.

Una vez logrado esto o al menos estando en el camino, la Meditación Tántrica nos propone usar nuestras capacidades para estar aquí, en el mundo y no para evadirnos o buscar otros.

Persiguiendo esa meta de realizar los poderes cósmicos aquí y ahora -Que el Cielo viva en la Tierra- más que centrarnos en desarrollar el desapego -como propone el Vedanta- debemos centrarnos en desarrollar nuestra atención al máximo, centrarnos en desarrollar la consciencia.

La Conciencia Testigo.

Desarrollar un tipo de conciencia que sea testigo del mundo, de la realidad, de lo que sucede, de nosotros mismos es el primer paso para comprender la realidad y poder cambiarla si es necesario, de poder comprendernos a nosotros mismos y cambiar lo que creamos necesario.

Observar las cosas sin juzgarlas, observar a las personas, a nosotros mismos, a nuestros pensamientos es un primer paso necesario para ir trascendiendo la dualidad en la que siempre están basados los juicios humanos.

Si estas son las bases generales de la meditación tántrica hay muchas maneras de aplicarla. Podemos meditar solos y también en pareja, podemos meditar en una situación sexual o no pero siempre procurando vivir con toda la intensidad posible el momento presente aunque sin implicarnos, sin juzgarlos, sin dejarnos atrapar por el.

La Postura adecuada

La meditación tántrica se puede hacer en cualquier postura mientras estemos lo suficientemente cómodos para no tener que luchar contra la fatiga pero no tanto como para dormirnos o amodorrarnos.

La columna debe estar siempre recta y si cerrando los ojos nos dormimos, meditaremos con los ojos abiertos al estilo Zen, desenfocando ligeramente la mirada como si contemplásemos el infinito. Si practicamos el hatha yoga podemos meditar en las posturas clásicas, el padmasana -loto-, el siddhasana -perfecta- o el sukhasana -fácil-; también en la postura Zen de sentarnos sobre las rodillas apoyando los glúteos sobre los talones de los pies.

Podemos meditar también sentados sobre una silla, de pie o incluso tumbados boca arriba mientras que no nos durmamos.

No importa la postura siempre que la espalda esté recta, lo más importante es la actitud adecuada. En el caso de meditar con la pareja hay diversas posibilidades que describiré más adelante.

El sitio adecuado

Por supuesto que el sitio ideal siempre es la naturaleza mientras que sea un lugar donde puedas estar tranquilo y no ser molestado pero de no ser así cualquier habitación de tu casa vale. Sólo tienes que convertirla durante ese momento en una especie de santuario y para ello basta que en un lugar pongas una vela y si puedes unas flores mejor pero no es necesario.

Debes hacer espacio para poder moverte con libertad antes de la meditación en sí y luego colocar frente a la vela y el santuario improvisado el objeto que te ayudará a estar cómodo, sea una silla, cojines, una esterilla o lo que prefieras.

El procedimiento adecuado

Es conveniente que antes de la meditación en sí hagas -o hagais si es en pareja- algún tipo de movimiento o ejercicio para activar la energía. Puede ser una serie de asanas si practicas yoga, de series de chi kung o tai chi o también de danza libre siguiendo una música que te guste.

Lo importante es mover el cuerpo, que la energía circule y si sigues conscientemente cada movimiento de tu cuerpo mucho mejor porque vas centrando tu mente en la energía que despiertas.

¿Desnudo o Vestido?

Si el tiempo y las condiciones del lugar lo permiten es siempre mucho mejor estar desnudo y si no al menos usar una ropa cómoda de tejidos naturales como algodón y que no oprima ninguna parte del cuerpo.

Usar inciensos y perfumes ¿o no?

En la fase del movimiento es mejor no usar ningún incienso para poder respirar mejor, también es preferible hacerlo con la ventana abierta salvo que vivas en una calle muy contaminada.

Una vez terminada la fase de movimiento sí puedes usar una varilla de incienso pero si te sofoca no es necesario tampoco.

Recuerda que es muy importante la respiración profunda y adecuada.

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© Francisco Torres Perales