Si dos personas, sean heterosexuales o no, se unen desde la libertad para afianzarse materialmente, les puede pasar como a cualquier socio de una empresa, que si no son objetivos, generosos y sinceros pueden llegar a discutir por si tú tienes más o menos que yo; pudiendo darse por terminada la alianza si uno de ellos encuentra otra persona que le aporte más seguridad.

Si se unen para el mutuo placer pueden llegar a discutir sobre si tú gozas más o menos que yo. Pudiéndose dar por terminada la alianza si hay otra persona que le aporte más placer.

Si se unen para fundar una familia y educar unos hijos pueden llegar a discutir sobre si hay que hacerlo de ésta u otra manera y sobre si la familia debe ser así o asá.

Pero si se unen para ayudarse a crecer mutuamente como seres espirituales, no tiene porque haber puntos en fricción o al menos se reducen drásticamente porque hay un ideal de relación basado en el crecimiento personal, en la obtetividad y el amor impersonal, que es lo único que une realmente a todos los seres humanos.

La unión tántrica entre los amantes no termina con la muerte como el matrimonio cristiano porque no es simplemente una unión de efímeros cuerpos, intereses, egos y voluntades sino una alianza para retornar juntos a la Totalidad de donde procedemos. Es una unión para toda la eternidad donde no se excluyen, lógicamente, en este largo y hermoso camino a otras almas con las que se van forjando sólidos y profundos lazos de alianza.

Por esto, desde el punto de vista tántrico, el conseguir una relación profunda de alianza con una persona es algo que merece cuidarse y conservarse pero sin que sea excluyente para ambos continuen creciendo y ampliando sus alianzas y relaciones.

Naturalmente que lograr esto es toda una tarea que ni siquiera puede completarse en una sola vida y por eso la persona tántrica valora tanto las personas a quienes les une una alianza espiritual.

La pasión nos une pero también nos separa haciendo que tornemos con demasiada facilidad del amor al odio o cuando menos al rechazo y la aversión.
La visión espiritual siempre nos aporta una forma más global de ver las cosas porque su mensaje es que el Tú y el Yo, aunque existen no lo son todo sino que son eternos viajeros para retornar hacia una Totalida de donde procedemos todos.

Cultivar esta visión y conciencia de una forma real y profunda no sólo ayuda a entenderse a las parejas sino también a las personas en general. Visión espiritual que, por otra parte, no tiene nada que ver con las reducidas visiones religiosas que sí pueden separnos. El espíritu siempre une porque es la búsqueda del amor verdadero, la religión, como está demostrado, no sólo puede separar sino ser también causa de profundos enfrentamientos, muertes y destrucciones.

Quizá estos nobles ideales espirituales de amor, trascendencia y tener una visión global de la vida, del amor, la familia y la sociedad, puedan parecer demasiado elevados para algunos y ciertamente no es cosa que se consiga en un día, pero sí son totalmente necesarios hoy y día si queremos que la sociedad sea mejor y más humana y si queremos que en nuestra pareja haya más amor, gozo y armonía.

Este es el ideal tántrico del amor y las relaciones. Hoy día las personas necesitan crecer y tienden a romper todos los moldes y corses que las inercias del pasado nos imponen. El ideal de pareja del pasado está totalmente superado y se ha convertido en un corsé, en un límite que impide a las nuevas parejas crecer y superarse como personas.

Si necesitamos buscar nuevos moldes, nuevas formas de amarse y relacionarse, podemos mirar en el Tantra porque nos ofrece muchas soluciones pero lo principal es establecer vínculos donde la Superación Personal y las necesidades de crecimiento personal estén por encima de todo.

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© Francisco Pedro Torres Perales. http://escueladeamor.es