Una pareja humana es una expresión muy clara y evidente de la dualidad. Hombre y mujer, tú y yo. Incluso aunque sean una pareja del mismo sexo, su relación también es una expresión de la mutua polaridad masculino-femenino de cada uno de ellos.

El origen de cualquier conflicto en el seno de la pareja siempre está en esta dualidad que ambos representan ya que son dos individualidades y dos destinos que aún siendo afines son siempre diferentes. Pero el amor es una fuerza que busca trascender esa dualidad, hacer que el tú y el yo se fusionen mutuamente para dar lugar a algo más pleno y más completo.

La magia del amor es que cuando prende en nosotros y nos sentimos amados nos hace experimentar una desconocida fuerza porque nos sentimos más completos como personas.

Y la tragedia del amor es que esto es algo muy efímero y vulnerable y al creer que ese estado de gracia nuestro depende de la otra persona, podemos sentirnos sumamente irritados con nuestra pareja si no actúa como nosotros necesitamos.

Todo esto deriva de la contradicción inherente en cualquier relación amorosa que representa por un lado la pura dualidad de dos individualidades frente a frente y el deseo de fusionarse que representa su necesidad de amar y ser amados para ser más completos.

La Luz del Orgasmo, esta experiencia de fusión tan buscada es algo que podemos experimentar durante la unión sexual en el gozo compartido de un orgasmo simultáneo, donde ambas conciencias iluminadas parecen retornar aunque sea efímeramente a la Luz Primordial de donde surgieron

Esta es la magia del sexo y la irresistible atracción que ejerce en el ser humano. El problema es que es una breve experiencia y cuando termina todo el mundo retorna a la normalidad y la pareja vuelve a ser una expresión de la dualidad que su mundo material propio les hace ser y creer.

Los tántricos se dieron cuenta de esto y su pretensión siempre ha sido hacer permanente ese estado de la conciencia o mejor dicho esa cualidad gozosa y plena del ser.

De la Dualidad a la Unidad Así, la aspiración máxima de los amantes, de cualquier pareja que siente la fuerza del amor, lo que más desean y también lo que más temen es lograr fusionarse mutuamente y la dificultad que tienen es que para ello deben de trascender la dualidad que les ha unido mediante la atracción de los opuestos pero que también los separa.

Lograr la fusión en la pareja no es cosa fácil ni algo que se consigue en un día, es más bien una vocación continua, es el subir constantemente a la cima de una montaña a la que nunca se llega pero siempre se está más arriba.

Para la fusión es necesaria la mutua entrega y aquí comienzan todas las dificultades, los miedos e incluso los peligros porque hay muchas falsas interpretaciones del proceso.

Aprender a sumar. Por ejemplo creo que casi todo el mundo habrá escuchado eso de “Uno más uno es igual a uno”, como una especie de fórmula mágica de la fusión pero para que esto se produzca hay “un uno que tiene que valer cero”.

Lo que está claro es que si hay alguien es anulado no hay fusión sino invasión o rendición y eso no es amor porque en el amor es necesario que ambos amantes estén completos, libres, llenos de gracia y plenos.

El proceso de fusión requiere saber sumar sabiamente ambas voluntades no anular una de ellas. LA ARMONÍA PERFECTA DEL TRIÁNGULO Para buscar una fórmula válida de fusión permitidme recurrir a la geometría en el siguiente ejemplo:

Podemos representar a una pareja como dos puntos en el espacio. De cada punto parte una línea que en principio es recta y esta línea simboliza su voluntad y su destino. A partir de aquí pueden ocurrir varias cosas.

– Que las personas sientan una irresistible atracción. Entonces las dos líneas de su destino acudirán prontas a encontrarse hasta juntarse en un punto de máxima intensidad pero si no se pone remedio, inevitablemente comenzarán a separarse a partir de ese mismo instante.

Este es el caso de las relaciones pasionales y de los amantes temporales. Sienten entre ellos una profunda atracción que hace que sus líneas o destinos se junten hasta cortarse pero luego se van distanciando hasta separarse totalmente porque su pasión se apaga y su relación termina si no sucede algo que lo remedie y encuentren algo más poderoso que los vuelva a unir.

– Que ambas personas sientan la atracción de viajar juntos sin llegar a cruzarse mutuamente, navegando unidas como dos líneas paralelas que no llegan a juntarse nunca pero que tampoco aumentan su distancia, este es el caso de las Almas Gemelas, de las parejas que comparten y conviven porque tienen un destino y tendencias muy afines.

Quizá no conozcan la pasión del abordarse y cruzarse mutuamente pero tampoco terminarán por alejarse más de lo que estaban. Bueno, ya sé que el destino de las personas no es siempre una línea recta pero permitidme la licencia de este ejemplo que explica tipos de relación muy reales, aunque además de esta posibilidad hay otra. –

Desde los dos puntos se trazan sendas líneas que convergen en un tercer punto de armonía para ambos, entonces la dualidad básica de la pareja y que es origen de todos los conflictos desaparece porque ambos han encontrado una fórmula mágica que los une:

“No se trata de que uno más uno dé uno sino de que uno más uno da tres”. Ya veis que yo sí sé sumar….

Esta es la auténtica fórmula mágica que permite la armonía del triángulo. Como estoy viendo risas ahí al fondo aclararé que no se trata de invitar a una tercera persona a la relación sino de encontrar algo trascendente que haga de tercer vértice para que la pareja forme un perfecto triángulo de relación.

Un punto en común donde convergen las líneas energéticas y del destino de la pareja. Tampoco creáis que estoy proponiendo cosas raras ya que ese punto de integración también ha sido utilizado desde hace siglos aunque en una versión más restringida.

Así, el vértice del triángulo puede estar basado en cuestiones materiales: como la seguridad mutua, los hijos, la familia y otras cosas , aunque esto puede unir temporalmente también puede separar ya que ambos cónyuges pueden tener ideas muy diferentes sobre la familia, la educación de los hijos y todo aquello que los ha unido puede ser también motivo de disputas; pero cuando el vértice es transpersonal, es decir, está por encima de ambos sí funciona como vértice de unión.

LA FUSIÓN NO ES SACRIFICIO SINO UNIÓN TRANSPERSONAL

Durante siglos se ha pedido a los cónyuges que sacrifiquen su voluntad y felicidad personal por la familia y eso ha funcionado cuando la familia tenía una sola voz: la del marido, pero ahora ambos pueden opinar sobre cómo educar a los hijos, qué hacer con el dinero, etc; entonces tampoco funciona como vértice de unión ya que al fin y al cabo son cuestiones materiales y por lo tanto opinables pero si el vértice es transpersonal la cosa cambia; ya que ninguno de ambos cónyuges, ni mujer ni marido puede hablar en nombre de algo que los supera y por lo tanto no pueden imponerse.

En el Tantra, el vértice de unión de una pareja es su mutua entrega a ese camino mágico, su voluntad de superación personal, de trascendencia y alcanzar una unión mágica.

La función de ese vértice transpersonal que los une sirve de referencia para que ambos canalicen sus energías y necesidades de evolución personal hacia ese objetivo que aunque sea común respeta las diferencias individuales.

Así, cuando ambos miembros de una pareja están unidos además de por su amor, su pasión y sus mutuos intereses, también por una voluntad transpersonal esto hace de poderosa unión y de marco para solucionar sus conflictos y diferencias ya que nadie tiene que someterse a la otra persona, ninguno de los dos tiene per se más razón que el otro y por lo tanto no caben discusiones ni el interminable diálogo del Tú y Yo sino que hay algo superior al Tú y también al Yo y no es el Nosotros sino el objetivo común de Trascendencia, de ser mágicos como personas y hacer mágica su unión, así ambos tienen una mutua referencia que canaliza sus diferencias individuales hacia el retorno mutuo a la Unidad desde donde un día ambos partieron.

Esta es la armonía, la magia y la fuerza del Tantra como camino que no sólo hace más gozosa la unión de la pareja sino que sirve de marco para el mutuo crecimiento y la mutua resolución de cualquier conflicto.

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© Francisco Pedro Torres