Tu vida tiene un significado, un sentido, un propósito que te hace evolucionar, cambiar, aprender, crecer y hacerte cada vez más grande.

 

No hay cosa que no te suceda que no tenga que ver con ese propósito. Cuando eres consciente de ello, cuando te das cuenta, te conviertes en un agente de tu propio destino, en un colaborador de tu grandeza, de una grandeza que vas forjando día a día.

 

Cada relación importante que estableces, cada persona que te encuentras, te ayuda a realizar el sentido de tu vida porque te ayuda a conocerte, te ayuda a crecer.

 

Cuando la relación es constructiva, bella y gozosa, tu cuerpo se expande y vibra tu alma en una celebración de la Vida, pero no siempre es así.  

 

A veces nos encontramos con personas que nos ponen a prueba y que no parecen corresponder a nuestros sentimientos. Entonces sufrimos pero…

 

 

¿Son los otros los que nos hacen sufrir o somos nosotros los causantes de nuestro sufrimiento por apegarnos a personas que no merecen nuestro afecto?

Toda relación te hace aprender y el aprendizaje de los conflictos con el otro tiene que ver unas veces con que no nos queremos lo suficiente y otras con que tenemos que descubrir o cultivar cosas nuevas en nosotros.

 

Siempre que nos apegamos a una relación conflictiva es por el miedo que nos produce que nadie más vaya a querernos. Con nuestro apego no sólo sufrimos sino que además impedimos que nuevas personas entren en nuestra vida.

Así reducimos el mundo y sus posibilidades, reducimos nuestro mundo y nuestras posibilidades. Así nos limitamos.

 

El sufrimiento nos grita:

-¡Qué pequeño eres¡

 

Y la Vida dentro de nosotros grita también:

-¡Deja atrás tu sufrimiento, deja de ser víctima para descubrir que puedes¡ ¡Para descubrir todo lo grande que eres¡

 

 

Llevo muchos años escuchando a las personas para poder ayudarlas y aunque los problemas varían, puedo decir que energéticamente son siempre el mismo:  se han quedado en una visión limitada de si mismos y de la Vida.

Quien está solo cree que sólo existe su soledad.

Quien sufre con su pareja cree que sólo existe su pareja.

Quien no consigue algo y se desespera es porque cree  que no hay más soluciones.

 

Mientras que la Vida, con su biodiversidad y sus infinitas posibilidades,  nos está invitando siempre a abrirnos a lo nuevo, a experimentar y buscar nuevos caminos; parece que hay algo en nosotros que se resiste y tiende a limitarnos.

 

Eso que se resiste y nos hace pequeños no es nuestro, es producto de las circunstancias, de una educación basada en la castración y el miedo.

Tenemos que buscar un nuevo alimento para nuestra mente, algo que nos haga recuperar la grandeza perdida, la luz, la espontaneidad y la belleza con la que nacimos.

 

El Tantra es  un maná celestial para tu grandeza porque continuamente te está recordando que eres un ser mágico, que tan solo tienes que dejar atrás tus dudas y que el sentido de tu vida es crecer, hacerte grande, abrirte a lo nuevo, a la Vida y todas sus posibilidades.

Aquí está la clave de todo. El dolor encoje , arruga, constriñe, te hace pequeño mientras que el gozo expande, te abre y te incita a lo nuevo, a experimentar nuevas cosas, nuevos sabores, nuevas personas, nuevos placeres.

¡Abrirse a lo nuevo¡

 

Abrirse a lo nuevo es siempre crecer porque hace que integres nuevas cosas y cualidades en tu Vida.

 

Resistirse al cambio, resistirse al dejar atrás lo que te limita, es siempre invocar dolor y sufrimiento en nuestra Vida porque es limitarse, quedarse anclado.

 


Tu creatividad, tu capacidad para buscar soluciones a los problemas, tu capacidad para gozar e incluso para prosperar en la vida, dependen de tu  querer abrirte a lo nuevo y no limitarte a ti mismo porque sólo así puedes encontrar nuevas soluciones para tus problemas, nuevas ideas para tus proyectos o nuevas caminos para tu gozo y expansión.

 

Si estas palabras te han tocado en algo y quieres llevarlas a la práctica quizá sea el momento de plantearte qué cosas nuevas te gustaría hacer y aún no te has atrevido, qué cualidades nuevas te gustaría cultivar, qué nuevos gozos quieres experimentar.

 

Sea lo que sea, plantearte nuevas cosas, de vez en cuando en la vida, es un sano ejercicio que te renueva y te revitaliza.

 

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© Francisco Pedro Torres Perales