No debe extrañarnos pues que la practica tántrica sea rejuvenecedora, sanadora y generadora de energía, pues hoy día está totalmente demostrado que al igual que las penas, las preocupaciones y los pensamientos negativos nos envejecen y nos enferman, los gozos y las dichas más profundas nos llenan de fuerza y son el mejor y más natural elixir de juventud.

Especialmente la magia sexual taoísta se ha preocupado mucho de esta mítica búsqueda de la juventud duradera y su panteón de ilustres iluminados está lleno de “jóvenes” centenarios llevando una vida sexual intensamente activa hasta sus últimos días.

Mientras los alquimistas occidentales buscaban transmutar vulgares metales en oro, los alquimistas chinos se afanaron más en la búsqueda de la inmortalidad y muchos médicos taoístas recomendaban la práctica sexual consciente no solamente para mantenerse fuerte y joven hasta edad avanzada sino para curar muchas enfermedades, habiendo todo un recetario de terapias sexuales en que determinadas posturas y frecuencias sirven para un buen número de dolencias.

Esto tiene su fundamento en ese concepto holístico del cuerpo del que he hablado, en el incremento de la energía merced al uso consciente y creativo del sexo y a que cada postura en concreto canaliza la energía más hacia determinados órganos y no a otros.

También en la creencia de los poderes mágicos de la mujer como representante de los poderes de la propia Naturaleza, cuando ha alcanzado un gozo total.

Este es uno de los numerosos benefícios de la plenitud sexual y del poder del amor sabiamente canalizados por todo el cuerpo como propone el Tantra.

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© Francisco Torres Perales