Hoy todo el mundo conoce el concepto “inteligencia emocional” acuñado hace algunos años para destacar la importancia que tiene el saber manejar las emociones para conseguir una verdadera felicidad e incluso el éxito profesional y social.

Con esto se equilibra un poco un modelo de sociedad donde en lo educativo y lo cultural se ha hecho demasiada incidencia en lo racional descuidando lo emocional.

Recientemente dos psicólogos americanos -Shere Conrad y Michael Milburn– han lanzado un nuevo concepto también muy necesario: la inteligencia sexual, quien mide nuestra capacidad para disfrutar de una sexualidad plena y creativa.

Ni unos ni otros han inventado nada nuevo pues ya la filosofía tántrica propuso hace miles de años la importancia de atender y canalizar creativamente la energía sexual y emocional para la felicidad y liberación personal.

Otro investigador del cerebro, Tony Buzan, afirma que tenemos hasta diez tipos diferentes de inteligencia y que la inteligencia sexual es una especie de súper inteligencia ya que expresa diferentes tipos de inteligencia como la creativa, la personal, la social, la espiritual, la física, la sensorial, la numérica, la espacial y la verbal.

Lo que todo esto deja claro es que nuestro principal órgano sexual está en la mente y no precisamente en los genitales y que lo que ocurre en la cama tiene mucho que ver con lo que pasa por la cabeza de quienes se acuestan en la cama, de su inteligencia sexual.

La inteligencia sexual tiene una gran importancia tanto en la vida de pareja como en nuestra vida social, puesto que mide nuestra capacidad de establecer relaciones creativas y gratificantes con el sexo opuesto.

Por ejemplo: Es una manifestación de la inteligencia sexual saber distinguir cuando nos atrae una persona en concreto, si es realmente amor lo que sentimos, si es una simple atracción sexual, una mera necesidad de no sentirnos solos o incluso una tendencia a compensar otras necesidades reprimidas como cuando se busca en el sexo la sensación de sentirse poderoso y dominar como compensación de complejos de inferioridad ocultos.

Es evidente que tener claras estas cosas puede repercutir muy favorablemente en la relación que establezcamos, en nosotros y en los demás. Otra de sus manifestaciones es la de ser conscientes de las consecuencias positivas o negativas de nuestro comportamiento sexual.

Naturalmente que todos están de acuerdo en que esta inteligencia o habilidad puede ejercitarse y desarrollarse adecuadamente. Todos estos investigadores nos invitan a hacer lúcida o consciente nuestra sexualidad. Los dos psicólogos señalan la importancia que tiene para vivir creativamente una sexualidad verdaderamente plena y que también nos haga crecer, llegar a un conocimiento muy profundo de uno mismo para comprender, conocer y liberar nuestro Yo Sexual Secreto.

Liberarse de falsos mitos y prejuicios

Este camino de autoconocimiento supone irse liberando de todos los mitos, estereotipos y creencias erróneas que deforman una visión auténtica y sana de la sexualidad.

Así, desnudándonos de todos los miedos y también de los deseos aprendidos y que no tienen por qué ser nuestros, nos encontramos con nuestros verdaderos deseos sexuales. Saber afrontarlos creativamente es otra de las cualidades de la inteligencia sexual.

Este proceso de conocerse mejor sexualmente es lo que ellos llaman el descubrimiento de tu Yo Secreto Sexual, algo que has ido construyendo con el tiempo en base a las experiencias pasadas, los primeros encuentros, la educación recibida, etc. Darse cuenta de esto ayuda a desvelar una verdadera naturalidad frente al sexo.

Trabajarse la vida sexual

La sexualidad es algo realmente tan natural que nos parece muy fácil y aunque en realidad lo es todos los encuentros humanos, sean sexuales o no, tienen siempre una profunda complejidad que es necesario trabajárselos para que salgan bien. Darlo todo por sentado en el sexo como en el amor es un camino hacia el desencuentro y la frustración.

Según ambos psicólogos para alcanzar una verdadera plenitud sexual es muy conveniente tanto tener una buena educación sexual como desarrollar actitudes y conductas que requieren autodisciplina y esfuerzo.

Saber abrirse y relacionarse con los demás

Tanto si vives en pareja como si no, tu felicidad sexual depende también de no encerrarte demasiado en ti mismo ni tampoco en tu vida de pareja. Según ellos es necesario saber también abrirse a los demás.

La maravilla del amor y la sexualidad reside precisamente en esa necesidad de abrirnos al otro, de saber compartir, de encontrar placer no solo en el recibir sino también en el dar, en la entrega en suma. Si te encierras en ti mismo te será difícil experimentar amor y placer con tu pareja pero también una pareja demasiado encerrada en sí misma termina también asfixiando su relación y siendo presa de sus propias rutinas.

Por eso las relaciones absorbentes y posesivas están siempre condenadas al fracaso. Una persona abierta a la vida y los demás no sólo encuentra pareja con más facilidad sino que también disfruta más de su pareja.

Una pareja abierta a la vida y los demás de una forma unida, encuentra también más estímulos para su crecimiento personal y como pareja.

No es nuevo que modernas tendencias en la psicología y la sexología coincidan con lo más fundamental de la filosofía tántrica, lo que reafirma la validez de su esencia.