El culto a lo efímero en la sociedad actual deja de lado los valores de lo permanente y de la lealtad y la seguridad que aporta una relación sólidamente enraizada en el tiempo y que algunas veces puede parecer más gris y menos excitante que con algunas personas que podemos recién conocer y que brillan ante nuestros ojos con los reflejos de lo nuevo y fascinante que hay que descubrir.

En esta lección os invito a reflexionar sobre el valor positivo que tiene el tiempo tanto en el amor como en la vida porque aunque es cierto que los años de convivencia desgastar el amor más grande y que con el paso del tiempo podemos ver menos brillante y lozana la vida, nuestras relaciones y también nuestro cuerpo, debemos comprender que sólo el tiempo y la experiencia nos hace más sabios y eficaces como personas y aporta también solidez y profundidad a nuestra vida y a cualquier relación.

No hago estás comparaciones al azar porque siempre insisto en que la actitud que mantenemos ante el amor y las relaciones no es muy distinta de nuestra actitud ante la vida en general y ante nosotros mismos.

En realidad todas las enseñanzas que podais encontrar en el tema de las relaciones las podéis también aplicar hacia vosotros mismos y la vida en general.

El tiempo es siempre un valor positivo y debemos considerarlo así, sobre todo si aprovechamos el tiempo de nuestra vida y de nuestras relaciones para el crecimiento.

Quizá si lo miramos negativamente podemos ver con el paso del tiempo nuestra relación más agotada y nuestro cuerpo más viejo pero también podemos ver nuestra relación más sólida y profunda y a nosotros como más sabios y experimentados.

Todo depende de cómo queramos verlo. Naturalmente que si ese mismo tiempo se multiplica por un valor negativo: muchos años de discusiones, diferencias y problemas sin resolver o muchos años de una vida vacía y llena de agobios, el resultado es lógicamente negativo.

Lamentablemente si multiplicamos algo positivo por algo negativo da un producto negativo y en lo que debemos de centrarnos es hacer algo positivo para nosotros y para los demás con nuestro tiempo.

Dejando esto claro vamos a analizar un poco más el efecto del tiempo en una relación.

Crónica del Tiempo en una pareja

Has conocido a una persona, te has enamorado y todo te parece maravilloso. Estás en un estado eufórico y todo parece estar lleno de luz, especialmente esa persona que tanto te atrae.

Seguro que intentas ser lo más amable posible, que cuidas más que nunca tu aspecto, que tu trato es amable y afectuoso, seguro que ves a tu amante comportarse también así. En base a esto sientes que estáis hechos el uno para el otro y sólo por eso te sientes enamorado y decides iniciar vuestra vida en común.

Naturalmente que de una forma objetiva no puedes conocer a esa persona tal y como es, no conoces sus defectos y ni siquiera todas sus cualidades en profundidad, tampoco sabes exactamente qué va a pasar con vosotros; es decir si todo irá bien o la cosa se apagará como la llama de una vela cuando la cera se consume…

¡Eso sólo lo puede decir el Tiempo¡

Así es el hermoso comienzo de una historia de amor, de muchas relaciones que tiempo después cambian un poco y últimamente cambian en menos tiempo y de una forma más dramática.

El caso es que en el año 2000 superaron en España el número de divorcios al de matrimonios y cada vez hay un mayor número de parejas que se divorcia después de las vacaciones e incluso tras la efímera luna de miel. ¿Por qué sucede esto?.

Cuando la pareja acaba de conocerse ambos quieren seducirse mutuamente, desean a la otra persona pero no la tienen segura, entonces despliegan todo un abanico de habilidades de cortejo y seducción presentes en toda la naturaleza, la humana y la animal y que son los Rituales del Amor que el Tantra tanto quiere fomentar en la vida cotidiana.

Con estos rituales se persigue ser aceptado y conquistar el corazón de la persona elegida. Esto quiere decir que se mantiene una actitud positiva hacia la otra persona y lo que ocurre, orientando la mente hacia lo positivo, lo bello y luminoso de la persona y la situación y dejando pasar lo que no lo es tanto. ¡Actitud totalmente necesaria en cualquier ceramonia tántrica

¡ Esto significa que se cuidan los detalles y se percibe lo más elevado de la otra persona y de la relación, teniendo más paciencia con lo negativo y las dificultades, más optimismo ante el futuro y también hacia el presente.

Aquí reside el Poder del Amor como una fuerza positiva que nos hace trascender y superarlo todo. El enamorarse es algo realmente mágico, podríamos decir que es un estado alterado de la conciencia donde tu corazón se abre, se rompen los muros de la individualidad, las defensas del ego para abrir las puertas de tu alma a otra persona; es, como el Tantra, un proceso típicamente espiritual aunque esté llego de contenidos también eróticos.

El estado del enamoramiento es realmente gozoso y esa felicidad hace más tolerante a la persona frente a los defectos del otro y más positiva y animosa frente a las posibles dificultades que haya que vencer.

Si hay cosas negativas o no se ven o se toleran con mucha más facilidad porque lo importante en este momento es la felicidad que se siente de una forma tan grande que anula o amortigua las otras percepciones negativas.

Cuando esta etapa termina es cuando comienzan los conflictos de poder entre las parejas porque entonces lo importante no es ser felices ni por supuesto hacer feliz a la otra persona sino tener razón, demostrar que uno tiene más razón que el otro en determina actitud o tema; entonces sucede algo contrario a lo anterior.

Los posibles defectos que antes no se veían o no se tenían en cuenta ahora son agobiantes, ahora se sobrevaloran y esto es algo realmente contraproducente porque ¿Cómo vas a ser feliz con una persona que lógicamente no es perfecta y tú estás empeñado en sacar a la luz todas sus imperfecciones y exaltarlas como antes exaltabas sus virtudes?.

Entonces el Tiempo deja de ser la Brisa que nos trae los Aromas del Gozo y la Plenitud para convertirse en el Viento del Desierto cargado de arena que hostiga nuestra piel y nuestros ojos y, formando dunas de arena en nuestro pasado, va sepultando los buenos recuerdos construidos con la persona con la que fuimos tan felices un día.

A medida que las experiencias negativas van sustituyendo a las positivas en nuestra memoria y nuestra percepción del cada día, va muriendo nuestra relación de pareja y si hacemos eso también con la vida, va muriendo nuestra alegría y ganas de vivir.

Así, si nuestra relación de pareja envejece es por eso negativo que vivimos cada día y no por el tiempo que pase, al igual que sucede con nuestro cuerpo: nos hacen envejecer las preocupaciones y los desgastes de cada día mucho más que el paso del tiempo en sí mismo, porque está demostrado que uno de los bálsamos de la eterna juventud para nosotros y para nuestras relaciones es el corazón alegre y la mente positiva.

En el fondo y si nos damos cuenta, la relación que mantenemos con nuestra pareja es parecida a la relación que mantenemos con nosotros mismos y con la Vida, porque en realidad, nuestro primer y gran amor debería ser la Vida.

Cierto es que si queremos siempre podemos ver cosas negativas en los demás, en la pareja y en la realidad porque nada hay perfecto, ni siquiera nosotros como es lógico; pero también es cierto que si queremos podemos seguir viendo cosas positivas en todo lo que nos rodea, también en nosotros y en quien amamos.

Y lo primero que debemos ver positivo en nuestra relación de pareja es el tiempo que llevamos juntos, el lazo que va profundizando, la seguridad y la lealtad como valores fundamentales en las relaciones humanas, los desafíos que juntos habéis superado y tantas otras cosas.

El que veamos las cosas de una forma positiva o negativa depende de nuestra orientación mental, aunque esto no significa que no existan los problemas, los desafíos y que no debamos resolverlos. Esta es la opción que tenemos, la de enfocar la vida desde un punto de vista positivo o negativo, una opción de nuestra mente con importantes repercusiones en nuestro corazón y felicidad.

Por lo tanto, una de las primeras cosas que puedes hacer cuanto te sientas mal con tu pareja o te sientas mal con la vida es rescatar de tu memoria los buenos recuerdos, los buenos momentos pasados juntos, los buenos días que la vida os dio; así te sentirás más feliz, optimista y generarás positivismo y buena energía para ti y para quienes te rodean, para tu vida en general.

Claro está que esto no significa que las dificultades vayan a desaparecer, tanto las de tu pareja como las que tengas con la vida, pero si las afrontas con un ánimo positivo lo haces desde un mejor punto de partida y seguro que con más facilidad encontrarás las posibles soluciones porque generas un tipo de energía que lo va a posibilitar; sin embargo, si lo afrontas con ánimo negativo el problema puede hacerse todavía mayor.

La vida nos exige profundizar en el conocimiento de nosotros, de los demás y de lo que nos rodean, las dificultades que tenemos tienen ese sentido; por eso, ante los problemas de pareja más que buscar culpables debemos intentar profundizar en la relación y mantener siempre una actitud creativa.

En este punto llegamos una vez más a la dualidad básica en que está estructurada la Vida y que si sabemos trascenderla podremos alcanzar la verdadera luz porque no hay nada absoluto y si dentro del Día y del Gozo están las semillas de la Noche y las Dificultades, dentro de la Noche está también la semilla del Día.

Es decir, si la seguridad y la lealtad que aporta el tiempo de convivencia en una pareja es un valor positivo, dentro de cualquier cosa positiva está también la semilla de lo negativo y debemos ser conscientes de ellos.

Perdonar que siempre insista en esta forma de ver las cosas porque aquí está el secreto de la Vida y si pudiera enseñaros esta habilidad no podría hacer nada mejor.

Así, la seguridad que tenemos con la persona amada y que sólo nos la ha dado el tiempo de convivencia puede hacer que nos relajemos un tanto, que dejemos de sentir la emoción del amor que tanto bien nos hace, al igual que dejamos de sentir el hambre y la necesidad que nos empuja a ser creativos y activos cuando nos hemos atiborrado de comida.

Nos acostumbramos al amor y no sabemos valorarlo, dejamos entonces de ser tan seductores con nuestra pareja, tan atentos, ya no vemos solamente lo positivo y la semillas de la Noche que siempre hay en el Día comienzan a crecer y a dar sus amargos frutos. Entonces el tiempo comienza a multiplicarse por algo negativo.

Lo que ha pasado en esa crónica del tiempo de la pareja es que cuando se conocieron ambos se forjaron una idea del otro en base a sus expectativas personales y también al trato amable y considerado de la otra persona, pero cuando el lazo se hace ya seguro entre ellos y comienzan la convivencia cotidiana se pone de manifiesto muy claramente la diferencia entre ese ideal y la realidad, cosa que produce un lógico choque comenzando los problemas y en muchos casos las separaciones.

Entonces puede comenzar el enfrentamiento de los egos y lo que nos complementa se convierte en lo que nos separa. ¿Qué ha pasado?. ¿Han cambiado tanto las personas?. Realmente son las mismas pero ahora se conocen más realmente. Cuando una persona nos gusta sentimos un estímulo para ser mejores y dar lo más hermoso que tenemos y hacemos esto para ganarla pero cuando nos instalamos en la seguridad nos comportamos de una forma más real e incluso pensamos que llega el momento de cosechar lo que antes hemos sembrado, es decir, estamos más pendientes de lo que necesitamos de nuestra pareja que de lo que debemos y podemos dar.

Naturalmente que aquí comienzan los conflictos porque nos gustaría que las cosas fuesen como al principio y eso no puede ser porque nuestra relación de pareja ha entrado en una nueva fase que quizá no sea tan de colorines brillantes como al principio pero sí mucho más profunda, más interesante y lo que es mejor: más real; porque sólo partiendo de la realidad podremos llegar a algún sitio seguro.

Es evidente que la felicidad personal y también la de pareja es un estado de la mente y el estado de la mente depende de su orientación, si orientamos nuestra mente hacia el gozo tendremos gozo, tolerancia, amor, aceptación.

Si orientamos nuestra mente hacia lo negativo y el conflicto pretendiendo tener razón, tendremos conflictos, veremos defectos por todas partes y cosas que nos desagradan. No nos damos cuentas pero si no somos felices es porque nuestra meta no es la felicidad sino ganar en un conflicto de egos y nuestra mente busca armas con que reforzar sus barreras en vez de derrumbarlas para que sea posible la gozosa fusión del amor.

La filosofía del Tantra nos ayuda en esto. Sus rituales de pareja tienen el sentido de renovar de vez en cuando la luz del enamoramiento que os hizo comenzar vuestra aventura en común. Su enfoque de trascendencia y superación personal os ayuda a manteneros y centraros en lo positivo y hacer que vuestro gozo no sea efímero sino cada día más permanente.

No es buscar un orgasmo cósmico sino vivir en un orgasmo permanente. Orientar la menta hacia lo positivo, regenerar vuestra relación con Rituales de Amor y tener una actitud creativa, activa y de superación personal son valores positivos en los que emplear vuestro tiempo personal y de pareja. Así el valor positivo del paso del tiempo se multiplicará por algo también positivo y el resultado será avanzar hacia la verdadera plenitud.

Dice un proverbio taoísta que un Viaje de Mil Años comienza con un sólo paso y yo, tras esta lección quiero añadir que un Amor Inmortal nace en un sólo día pero necesita Mil Años para crecer y hacerse realmente maduro.

Por eso os pido que miréis siempre el Tiempo como algo positivo y si tenéis una relación, sea de pareja o cualquier tipo, que ha superado el paso del tiempo y os ofrece el inmenso tesoro de la certeza de la lealtad, cuidarla como lo que en realidad es: un hermoso y raro tesoro hoy en día.

Con mis mejores deseos de Paz, Fuerza y Gozo

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© Francisco Pedro Torres