La energía del deseo es uno de los pilares en los que se sustenta la vida y esto es cierto hasta el punto de que sin deseo no puede haber vida. Sin deseo de alimentarse, de amar, reproducirse y sobrevivir no puede haber vida.

El Tantra utiliza el poder del deseo, lo cultiva, lo fomenta, lo usa sabia y adecuadamente porque el amor está también basado en el deseo: en el deseo de amar y el deseo de ser amado. Del sexo no digamos, es la cumbre del deseo, uno de los más poderosos.

No obstante el deseo tiene mala prensa entre las doctrinas espirituales clásicas y a mucha gente se le ha educado en la necesidad de reprimirlos señalando que en sí mismos los deseos son malos y nos esclavizan.

Frente a esto el Tantra dice que sólo los muertos no tienen deseos y yo añado que quizá hasta los muertos tengan el deseo de volver a estar vivos y que sólo por eso se produce la reencarnación. Bromas aparte está claro que hasta el no querer tener deseos es también un deseo, que el deseo de llegar al samadhi o de ser santo son también deseos.

En este diferente tratamiento del deseo comienza una de las diferencias fundamentales entre el tantra yoga y el yoga clásico tan influenciado por la religión hinduista. El vedanta o escuela filosófica en que se apoya el yoga clásico y que por supuesto es una doctrina de lo más respetable, quiere que nos liberemos del mundo y sus apegos mientras que el tantra dice que mientras que estemos vivos nuestra obligación es vivir en el mundo con total plenitud y conciencia, utilizando de una forma creativa y consciente el poder del deseo. Y más allá de estas divergencias ¿por qué es tan importante el deseo?.

Es evidente que sin el deseo de vivir, de comer, de amar y reproducirse no sería posible la sociedad y ni siquiera la supervivencia de las especies pero aparte de esto el deseo es la fuerza que nos hace evolucionar. ¿Por qué?. Porque gracias al deseo yo me muevo, yo salgo de mí y tratando de conseguir mi deseo ciertamente que gozo y también sufro pero por eso aprendo.

Si no deseo nada permanezco tranquilo pero si deseo algo voy a por ello y al tratar de conseguirlo debo esforzarme, tendré dificultades, necesitaré superarlas y gracias a esos retos a los que me enfrento al tratar de conseguir mis deseos me hago más inteligente, más capaz, más creativo y evoluciono por lo tanto más.

Cierto que hay personas que por perseguir sus deseos son capaces de todo, de matar y robar por ejemplo pero eso no es problema de sus deseos sino de ellos mismos, de su falta de confianza, de su falta de capacidad, de su falta de amor por sí mismos y por los demás.

Siempre diré que el egoísmo es la expresión de la debilidad mientras que el amor y la fortaleza son la expresión de la fuerza. Si yo deseo una casa para vivir –un deseo desde luego tremendo y casi desmedido al precio que están las viviendas- puede esforzarme por trabajar más y mejor ahorrando todo lo que pueda, pero también puedo pensar que sería más fácil dar un pelotazo o atracar un banco. Lo que yo haga no es problema de mi deseo sino de mí mismo.

Con esto quiero decir que el deseo es energía, una poderosa energía que podemos utilizar creativamente o que también nos podemos dejar arrastrar por ella si somos débiles y no estamos capacitados. Lo que no podemos es enterrar los deseos porque entonces enterramos la vida y como el tantra es el arte de la vida, utiliza el poder del deseo y te dice: tus deseos no son malos, lo que puede ser negativo o positivo es tu forma de satisfacer tus deseos, hazte consciente de eso y entonces utilizarás tus deseos para ser mejor y tus deseos no te utilizarán a ti.

Hay otra cosa también cierta: El tratar de conseguir tus deseos requiere tiempo y energía. Como estas cosas son siempre recursos limitados que tenemos debemos saber priorizar nuestros deseos y dedicarnos a aquellos realmente importantes. Aquí sí comienza la verdadera libertad y la verdadera sabiduría: saber utilizar con conciencia el poder del deseo para mejorar realmente nuestra vida y crecer como personas. Dice un proverbio indio que un hombre sin sueños es un hombre muerto y ciertamente que si no tenemos una meta importante y hermosa en nuestra vida es como si nos faltase la energía emocional de las ilusiones y la motivación para crecer y esforzarnos.

Ahora que el año pronto terminará y comenzará un nuevo ciclo yo os invito a que desempolvéis vuestro mejor sueño para que siga vivo y os mantenga vivos. Cierto, no podéis luchar por todo ni conseguirlo por eso coger solo el mejor de vuestros sueños. Y también, como en la subida a la ermita de nuestros cursos, yo os convoco a que dejéis atrás algo que os hace daño u os limita. Es un buen cambio, un buen negocio lo que os propongo. Tú das lo que te sobra y te estorba y te llevas lo que tanto necesitas. Creo que no está mal, ¿verdad?. Pues manos a la obra e ir pensando lo que vais a dejar y lo que a cambio os vais a llevar.

 

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© Francisco Pedro Torres Perales. http://escueladeamor.es