Sentir el gozo del amor es abrirte a la profunda emoción del compartir tu cuerpo, tu intimidad, tus caricias y tu alma en una experiencia de fusión que diluye las aparentes fronteras que nos separan. Entonces tu cuerpo vibra, tus células cantan, todo tu ser se conmueve y generas una poderosa energía positiva que te sana, te vitaliza, te nutre y estimula tu creatividad, no habiendo mejor fuente de belleza y salud.

 

Los beneficios son tantos que, habiendo tan pocas cosas que sean tan positivas, no parecen razonables todos los miedos y recelos que tenemos ante la experiencia más hermosa que un ser humano puede tener. Claro que si junto a las mieles y gozos del amor también conviven el vinagre del desamor y todas sus amarguras, tanto recelo tiene un sentido: el del miedo a sufrir. Miedo porque  si el gozo amoroso cura, rejuvenece, vitaliza y te hace más creativo y más poderoso; la hiel amarga del desamor afea, envejece, enferma, desintegra al ser y te hunde en las sombras más oscuras.

 

El miedo a sufrir hace que pongamos defensas para protegernos pero estas murallas que nos defienden del otro también nos impiden abrirnos y gozar plenamente de lo que la Vida nos ofrece porque todas las barreras que nos protegen del otro también nos aíslan de él.

 

El Tantra te enseña a abrirte a la plenitud de la Vida evitando precisamente sus dolorosos riesgos porque descubre para ti que el manantial donde mana el vino dulce del éxtasis que te redime y te libera, no te lo da nadie, no te lo da la persona que amas sino que está y mana dentro de ti.

 

Aquel a quien amas es solo una excusa para permitirte que florezca en tu corazón la flor más bella del amor. Él –el amado-  está presente pero eres tú quien te lo permites y si lo consigues bajo su influjo puedes aprender a lograrlo, a destilar ese elixir tan dulce dentro de ti, sin necesitar ninguna excusa, sin depender de nadie, por tu propia voluntad.

 

Entonces tendrías el don más grande que nadie puede tener. La llave de una fuente inagotable de energía y felicidad. Dejarías de ser un mendigo del amor para convertirte en un príncipe. La meta realmente merece la pena y éste es realmente uno de los objetivos más preciosos, valiosos e importantes del Tantra.

 

El primer paso consiste en darte cuenta que la felicidad nadie te la da sino que es algo que tú te lo permites cuando te abres o que tú te lo niegas cuando te cierras.

 

Cierto que necesitas algo en que apoyarte, algo que te inspire, alguien en quien detener tu mirada y poder apreciar la Belleza de la Vida que despierta tu belleza y hace que mane el manantial dentro de ti. Por eso buscamos y nos aferramos al otro pero si te das cuenta que el otro solo ha sido una excusa para permitirte ese manar del gozo dentro de ti, cuando aprendes que hay muchos otros posibles, cuando conectas con la Totalidad de la Vida y te relacionas directamente con sus inmensas posibilidades de belleza, entonces…

 

Entonces ya no te aferras a nadie porque te has dado cuenta que su belleza es tan solo un reflejo de la Belleza de la Vida y así, si el otro se va ya no le lloras ni le guardas, ya no se lleva nada que sea tuyo porque tú sigues conectado con la Vida, tu sigues buscando su belleza, buscando su belleza fuera y también buscando su belleza dentro, dentro de ti.

 

El primer paso consistía, como os he dicho, en darte cuenta de que para que brote dentro de ti el Manantial de la Felicidad sólo tienes que permitírtelo. Como es cierto que necesitas contemplar algo bello – en el sentido más amplio de la belleza – para que te sea más fácil conseguirlo, el segundo paso consiste en orientar tus ojos hacia la belleza pero no simplemente hacia la belleza de tu amante o del amante que deseas sino hacia la Belleza de la Vida.

 

Buscar la Belleza es una constante en la Vida Tántrica, es la esencia del espíritu tántrico. Buscar la belleza dentro de ti tratando de dar la respuesta más hermosa y más creativa a cada uno de los desafíos de tu vida. Buscar la Belleza también fuera para nutrir tu alma en una relación íntima y permanente con la propia Vida.

 

Siempre lo he dicho y debes comprenderlo. Tu verdadero amante es la Vida, de ella surgen después las personas que amas y también las personas que rechazas.

 

Si amas y valoras la Vida, la Vida te amará y te valorará a ti.

Si amas y te valoras, entonces también amas y valoras la Vida porque tú eres parte de ella.

Entonces podrás amar y valorar a los demás

Si quieres saber más pincha la imagen

amarte libro imagen

 

Francisco Pedro Torres Perales