Día tras día, va fortaleciendo su cuerpo, alma y mente, su virilidad y sensibilidad, con un intenso entrenamiento, donde es iniciado en los secretos más profundos de la vida y la energía, en saber canalizarla y despertar sus poderes internos. Le enseñan como funciona el mundo de las relaciones, saber seducir e irradiar magnetismo personal. Usar el poder de la voz, la comunicación no verbal, la mirada, el observar cada gesto y detalle en el otro, para saber qué siente y piensa. Descubre los poderes de la mente, aprendiendo a centrarla con la meditación y poderosas visualizaciones, que condicionan y estimulan su subconsciente, para poder lograr sus objetivos.
Le fascina todo lo que le cuentan sobre la energía de la sexualidad y como utilizarla. Los secretos de la magia sexual, y hacer sus orgasmos más poderosos.  Su mente se ha ido abriendo a una nueva dimensión del amor y la sexualidad, que nunca se había imaginado; pero hay cosas que le resultan muy dificiles de hacer y creer, para la mente racional con que le han educado.
Cierto que se siente cada vez más preparado, para darse totalmente, en un orgasmo apasionado, que conmocione totalmente a la mujer que esté con él, pero lo de entrar realmente dentro de ella, en ese momento, proyectándose en un chorro de luz y energía, que dispare en su orgasmo, para llegar a sus planos internos, le parece algo muy difícil. Tampoco puede creerse lo de salir fuera del cuerpo, para hacer el amor y relacionarse con las personas, en otras dimensiones.
Al margen de las limitaciones que él mismo se impone, lo cierto es que se siente cada día con más fuerza interior, más capaz de ser lo que quiera ser, y de manejar su mente y emociones. Poco a poco, camina hacia la meta de convertirse en un amante perfecto e irresistible, en un seductor mágico y poderoso, capaz de conmocionar a quien se proponga.
Se siente más fuerte, poderoso, y muy diferente a como era antes, pero a la vez, más solo que nunca, porque aunque es cierto que esa nueva dimensión de la vida donde está entrando, le da un cierto poder sobre los demás, también le empuja a una cierta soledad, porque le diferencia de como piensan, viven, sienten y actúan todos los demás.
Se siente muy diferente, al joven asustado y convencional que un día fue. A veces piensa en su familia, en su novia de tantos años, en su vida anodina de joven desempleado y frustrado que atrás quedó. Todo eso está tan lejano, que parecen años el tiempo transcurrido.
 No echa de menos a nadie de su pasado, ni siquiera a su novia, con la que ya no cree que pueda volver, porque toda su mente, corazón, anhelos, y deseos, están llenos de Tara, de esa fascinante mujer, que de esa forma tan intensa como misteriosa, ha entrado dentro de él, para conmocionarle totalmente. Si había creído que el amor y el deseo que sentía por María, era el poder del fuego, ahora sabe que solo era una pálida llama, en comparación con el incendio que abrasa su cuerpo y su alma.
Él no quiere ni puede evitar esa intensidad, ese deseo que lo consume. Tara lo alimenta con su belleza seductora, su sabiduría y personalidad fascinantes, con todas las atenciones, caricias, masajes y placeres que le da. Dulcemente le hace llegar al cielo, sin tener que hacer nada, pero también alimenta esa frustración, que a veces le baja a los infiernos del deseo insatisfecho, porque él no puede tocarla, y porque le ha dejado muy claro, que nunca podrá ser de él.
Con el paso de los meses, las estrictas normas se han hecho un poco más relajadas, y ya sí puede salir de su cuarto para dar paseos por los alrededores. En algunas de sus noches inquietas, en las que no puede dormir, José sale a caminar en solitario hasta un cercano bosque; allí, lejos de todos, se sienta a meditar para serenar su mente y dar paz a su alma.
El verano ha terminado y hoy es luna llena, José estaba dormido, pero su luz blanca y brillante, entrando por la ventana, le ha despertado. Siente dentro de su pecho una turbadora nostalgia, como el eco de una misteriosa llamada que no acierta a definir. Se levanta, se viste, y sale hacia el bosque donde tantas veces ha encontrado la paz.
La noche es serena, con una ligera brisa que mueve suavemente las hojas de los árboles. Algunas otoñales, caen iluminadas de luna, llenando el suelo con sus destellos de plata. José está meditando, buscando su paz interior, pero la brisa le trae el rumor de una canción. Es una risa dulce y alegre, suave como el céfiro por donde viene. El alma de José se ilumina con las estrellas de la esperanza, porque cree que es Tara, entonces se levanta para ir hacia allí.
A medida que avanza, su corazón late más fuerte, más nítidas son esas risas transparentes, y su certeza de que es Tara. También se hace más claro el rumor del agua que corre. Desde un altillo, ve más abajo un río brillante, iluminado por la luna, y junto a una pequeña catarata de blanca espuma, está Tara bañándose. Juega con el agua, y millones de gotas iluminadas se deslizan por su cuerpo. Cuando se recuesta sobre la cascada, el río inunda su piel, amándola, cubriéndola, e inundando todo su cuerpo de húmedas y brillantes caricias.
Tara ríe y se solaza como diosa en el paraíso, la flor de sus pezones rezuma regueros de leche y miel, y en la cuenca de su sexo, el río forja remolinos de vértigo y gozo. La luz de la luna ilumina sus ojos, llenos de resplandores, cuando se encuentran con la mirada de José, y en la quebrada inundada de su sexo, se desborda un chorro de húmeda luz. Tara goza sintiendo el poder del río tomando sus entrañas, en su placer mira y llama a José, ofreciéndole su sexo de agua derramándose.
Bajo el brillo de la luna, José se desnuda, y como un tronco suave de jade, su miembro firme resplandece iluminado con su luz pura. Poderosos suenan los tambores del deseo en su corazón acelerado, y corriendo baja, con la impetuosa excitación de quien tras mucho tiempo, verá sus deseos colmados.
El camino hacia el río pasa por unos altos matorrales que filtran la luz de la luna, forjando formas irreales. Mientras corre, José escucha entre los arbustos un extraño gruñido, y la luz misteriosa de la noche ilumina unos dientes afilados como cuchillos. El gruñido se hace rugido, y unas fauces poderosas surgen de lo oscuro. José detiene su carrera, paralizado y horrorizado porque un lobo surge de la espesura, y abriendo su boca terrible, se lanza contra él.