Dentro de las técnicas que nos ayudan en este camino, está la necesidad del hombre de controlar la eyaculación para prolongar el acto amoroso y lograr un orgasmo o series de orgasmos realmente profundos y poderosos en su compañera que despierten sus cualidades y energías mágicas. Pero no es solamente por esto por lo que el hombre debe de cuidar su eyaculación, es que según el tantra y el tao, ese control le confiere a él mismo la posibilidad de lograr un orgasmo mayor. Incluso se llega a afirmar que la eyaculación es precisamente un estorbo para que el hombre conozca el orgasmo verdadero.

Los taoístas son los más estrictos en esto e insisten en que el hombre debe reducir su necesidad de eyacular al máximo, y son tan estrictos en este tema porque insisten en que esto es una fuente de energía y vitalidad para el hombre que lo logra.

Los tántricos hindúes, más preocupados por la trascendencia que por la salud y la larga vida, no dan tanta importancia a este punto e insisten más en lo necesario de lograr el mutuo embeleso, en lograr intensificar el emocionado sentimiento de la posesión y la mutua entrega erótica-amorosa. Los tántricos buscan llegar al Maharaga o el estado de la gran emoción.

Éste es el verdadero sadhana sexual, algo que no puede ser puramente mecánico, puramente técnico, algo que no consiste en desarrollar simplemente estos u otros músculos o habilidades sexuales.

Dejando esto claro, es evidente que el hombre puede y debe esforzarse para prolongar la unión sexual con su compañera, no sólo por satisfacerla más sino también por recrearse en ese mutuo embeleso, en ese mutuo gozo y no terminarlo abruptamente cuando tras eyacular se queda dormido.

Pero si realmente se consigue el mutuo embeleso y el amor y el placer son realmente profundos en ambos, no es ningún problema eyacular y es incluso recomendable para la mayoría de las personas.

La necesidad de controlar la eyaculación tiene este sentido de prolongar el placer, esta meta y no otra derivada de supersticiones y falsas creencias. La perdida física de semen en realidad no es tan importante porque aunque es verdad que contiene importante nutrientes, éstos pueden ser repuestos con una alimentación adecuada.

Tampoco es verdad que el semen pueda ser elevado al cerebro. Esto es tan absurdo como físicamente imposible; de hecho si el semen ha llegado a un punto de no retorno pero no es expulsado, lo normal es que salga fuera mezclado con la orina en la siguiente micción. Lo que sí debe ser llevado al cerebro es la energía psíquica, emocional y sexual producida por la mutua combinación del amor, el sexo y la conciencia de los dos amantes fusionados y entregados a su mutuo embeleso.

Allí puede ser transmutada en luz y energía espiritual, haciendo el camino ascendente de la evolución; justamente el camino inverso y complementario de la manifestación: el descenso de la energía espiritual hasta lo más profundo del cuerpo y el alma humana, hasta lo más profundo de la materia para manifestarse en forma de voluntad y deseo. Partiendo de estos principios es cuando podemos acercarnos a lo que se llama Control de la Eyaculación, control por otra parte muy necesario para la mayoría de los hombres pues siempre que una mujer queda insatisfecha, podemos decir que ha habido una eyaculación precoz, aunque técnicamente no lo sea.

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