Desear o no desear. ¿Un dilema o una fórmula mágica?.

Esperar algo de la Vida, de los demás o de nuestra pareja puede ser realmente frustrante porque si no nos lo dan nos amargamos, nos enfurecemos, presionamos o renunciamos sembrando la frustración y el desencanto en nuestro corazón y en la propia relación.

También podemos llenarnos de rabia, impotencia o desencanto ante la Vida cuando no nos da lo que deseamos.

Por eso alguna filosofías y religiones apuntan al desapego como método de evitar el dolor, de liberarnos de la Rueda del Karma.

Cosa que por otra parte es contraria a la esencia de la Vida, basada en que evolucionamos gracias a la necesidad que tenemos de perseguir nuestros sueños, de luchar creativamente por aquellas cosas y personas que deseamos.

Si no esperásemos nada de nuestra pareja nunca nos sentiríamos defraudados y no habría sufrimiento pero tampoco habría gozo ni aprendizaje, y es que la esencia del amor es parecida a la esencia de la vida: evolucionamos en el amor y aprendemos de su realidad a base de perseguir nuestros sueños y más elevados anhelos hacia otras personas.

Cuando el deseo se convierte en amenaza

Dicho esto quiero dejar claro que una de las causas de mayor sufrimiento y conflicto en las parejas es cuando esperamos algo de nuestro amante y no nos lo da.

Deseamos algo en concreto, que nos trate de otra manera, que tenga otra forma de ser y de comportarse con nosotros y como no es así se abre la puerta del sufrimiento, del desencanto, de la frustración e incluso del conflicto porque podemos llegar a presionar para conseguir lo que queremos.

Entonces el amor y el deseo se convierten en una amenaza, en un infierno en vez de la dicha que debería ser.

Quizá te de otras muchas cosas pero si no recibes eso que tanto anhelas puede que ni siquiera veas o valores todo lo demás que sí recibes.

Lo mismo sucede con la Vida.

A veces no obsesionamos con lo que no tenemos y no valoramos lo que sí tenemos

Tu Amante es la propia Vida

Ya sabéis que siempre comparo a la Vida con nuestra pareja, con nuestro amante que algunas veces nos da tantas satisfacciones y otras parece que no nos hace caso.

De hecho siempre pienso que, en el fondo es la Vida quien nos concede o nos niega las cosas por mediación de las personas que nos rodean, sea nuestro amante o cualquier otra persona..

Por eso los consejos que doy para mejorar la relación de pareja sirven también para mejorar tu relación con la Vida. Así son válidos para quienes tienen pareja y para quienes no, porque al fin y al cabo la Vida es un espejo donde se refleja ese amante interior y misterioso, mágico y sabio pero muchas veces desconcertante para nuestra mente limitada, que muy dentro del alma tenemos todos.

De la vida y del amor unas veces bebemos el vino dulce de la alegría y otras el agua salada de las lágrimas y sobre estas dualidades de alegría-dolor, abundancia-escasez y otras muchas, escribe la Vida las lecciones que una y otra vez tenemos que aprender.

Por eso, desde la Montaña de la Trascendencia siempre nos vienen voces invitándonos al desapego, a la paz del no desear para no sentir el veneno del dolor y el desencanto.

EL TODO Y LA NADA A LA VEZ

Pero aquí, en la Escuela de Amor lo que pretendo es que aprendamos juntos en el camino del amor sabio, fomentar el Amor a la Vida para mejorar vuestra relación de pareja, encontrar el amor o mejorar vuestras relaciones en general: Mejorar en suma y superarnos como personas.

El primer y necesario requisito para que podamos mejorar realmente en algo la Vida.

Por eso no puedo invitaros al desapego porque entonces vuestro amor se enfriará y el Río de la Vida no correrá con toda su fuerza por vuestras venas.

Pero también sería torpe y necio por mi parte invitaros a perseguir vuestros deseos como si no hubiese otra cosa mejor que hacer.

¿Entonces?

Esperar todo y nada a la vez

Si os digo que del amor, que de vuestra pareja, que de la Vida debéis esperar todo y al mismo tiempo nada parece que juego con vosotros en un contrasentido, pero ¿no juega así con nosotros la dualidad?…

Recordar lo que siempre os vengo diciendo: el secreto de la existencia está en saber trabajar la dualidad, en saber utilizar siempre los dos polos de las fuerzas opuestas en que está estructurado todo.

Es algo así como trabajar con la electricidad. Convenientemente manipulados y conducidos el polo positivo y el negativo dan una luz hermosa con que iluminar la noche de cada jornada, pero si se manejan sin precaución os puede dar un calambrazo y dejarnos secos.

Lo mismo sucede con los dos miembros o polos de cualquier pareja: son como los dos polos opuestos de la energía: juntos pueden dar luz, hacer magia o provocar continuos chispazos.

Como decía en una lección anterior llegar a la armonía total en una pareja requiere tiempo, consciencia y voluntad. El amor es necesario, por supuesto, es imprescindible pero hace falta también consciencia y sabiduría.

Cuando esperamos algo de los demás, de nuestra pareja debemos ser conscientes que abrimos una puerta a la debilidad por donde entra nuestro Niño Interior, muchas veces herido, asustado, ansioso o simplemente impaciente e inexperto, cargado con sus recuerdos subconscientes.

Debemos ser también conscientes que lo mismo le sucede a nuestra pareja.

Por eso es bueno tener deseos, sueños, metas, ambiciones hacia nuestra pareja o hacia la Vida porque es la leña que alimentará el fuego de tu espíritu, de tu iniciativa, de tu creatividad para conseguirlo.

Pero que ese deseo nazca de tu fuerza y no de tu debilidad.

Eso quiere decir que tus sueños y deseos son el estímulo necesario para que te conviertas en una mejor persona, para que despliegues más creatividad ante la vida o ante tu pareja, para que el Niño que llevas dentro llegue a la plenitud de la madurez pero no para que te dejes llevar por la energía negativa.

La clave está en tener apego hacia lo positivo y desapego hacia lo negativo.

Es decir, cuando no consigues tus sueños, tus deseos, cuando tu pareja o la Vida no te dan la respuesta que tú esperas, no te dejes llevar por la energía negativa, no olvides lo que ya te han dado, lo que has conseguido, lo que ya tienes en la vida.

Si hay algo que no te dan piensa que no tienen por qué hacerlo porque la naturaleza de la evolución es la de convertirte en un ser cada vez más poderoso y más completo, es la de ayudarte a desarrollar cada vez mejor tus propios recursos.

La clave está aquí. En comprender la naturaleza del amor y la naturaleza de la evolución humana.

Dentro y Fuera

El Universo entero es como una gran conspiración, un entramado que vida tras vida, experiencia tras experiencia te ayuda a crecer y desarrollar nuevos recursos. Una vez lo hace mediante el gozo y la abundancia y otras mediante el dolor y la escasez.

El don del amor y del encuentro con otras personas es ayudarnos en este camino, darnos apoyo, solidaridad, consuelo, cariño y la dulce luz de las caricias cuando llega la noche y necesitamos apagar nuestra limitada conciencia para tener un dulce sueño de plenitud y gozo total.

Así, el amor, tu pareja, tu necesidad de amar cuando estás solo tiene el sentido de ayudarte a salir de ti mismo para hacerte más grande mediante tu experiencia y contacto con los demás.

Por eso es bueno que esperes muchas cosas del amor, de la vida, de los demás, de tu pareja, porque es como abrir caminos a la experiencia y el crecimiento, pero cuando no te lo dan, cuando llega la noche, cuando no consigues fuera lo que esperas, no es el momento de desilusionarse, de desesperarse o de presionar a los demás sino que es el tiempo aprender que toda esa grandeza que buscabas, que todo eso que esperas de los demás, de la vida y de tu pareja…

Está también dentro de ti…

Y aquí llegamos al último secreto de la dualidad, el doble sentido de nuestra evolución.

El universo es como un corazón, un big bang contínuo que nos hace ir hacia fuera para encontrar el Todo y también ir hacia dentro para encontrar lo mismo.

El amor es la promesa de que podremos crecer y hacernos más grandes mediante nuestra unión con los demás.

El desamor, las dificultades, cuando la vida nos niega algo, es también la promesa y la invitación a mirar dentro y descubrir que todo eso tan maravilloso que buscabas fuera está dentro de ti.

Así se produce la iluminación.

Ya no necesitas a los demás para ser un universo luminoso Lo has descubierto dentro de ti Y entonces luces para los demás, vuelves de nuevo afuera porque te has enriquecido tú mismo.

Reconozco que no es fácil adquirir esta habilidad, esta conciencia y menos aún que nos acompañe todos los días…

Para eso estamos aprendiendo juntos pero no quiero terminar sin aportar una solución a la paradoja:

¿Cómo podemos tener apego y desapego con la Vida, con nuestra pareja?.

Comprendiendo que la felicidad que te dan es el polo positivo de la energía, algo que te hace crecer y tener más fuerza gracias a los demás.

Y comprendiendo y aceptando que la felicidad que te niegan es el polo negativo de la energía, algo que hace crecer y tener más fuerza gracias a ti mismo.

Espero haberlo dejado claro.

Disfruta y crece con todo aquello que la Vida y tu pareja te da.

Aprende y sé más fuerte gracias a todo aquello que la Vida y tu pareja te niegan

Así siempre hay luz, siempre hay plenitud, nunca hay chispas, ni frustración, ni desengaños…

Esto es mejor que renunciar a la Tierra para disfrutar del Cielo.

También es mejor que renunciar al Cielo para disfrutar de la Tierra Porque es el hermoso ideal del Tantra y del Tao….

Cuando el hombre y la mujer se aman plenamente Viven en el Cielo y también en la Tierra

Y a través de sus cuerpos, de sus mentes y sus almas
Se unen Cielo y Tierra
En alegres esponsales.

Entonces nace la magia de los dos Los dos son el Uno
Y el Uno habita en ellos.

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© Francisco Pedro Torres Perales