El arte de amar tántrico siempre ha puesto mucha incidencia en la necesidad del varón por retardar su eyaculación para conseguir que su compañera tenga también el máximo placer.

Para paliar en parte este problema, todos los tratados eróticos orientales dan mucha importancia a los juegos eróticos previos a la propia penetración, no solamente como una forma más segura de que la mujer puede alcanzar un gozo realmente profundo cuando se llegue a la culminación del acto amoroso, también sirven estos juegos para fusionar emocional, psíquica y gozosamente a la pareja de amantes.

Esto es todavía más importante que lo anterior ya que el Tantra, como arte del amor es el arte de la fusión en algo mayor que uno. El hombre se fusiona en su compañera y viceversa y, en realidad, los dos se fusionan en un amor y orgasmo cósmicos que los reintegra a su verdadera dimensión.

Por eso, aunque en los textos tántricos hay toda una profusión de consejos y técnicas meramente sexuales, siempre es mucho más importante el éxtasis que produce la experiencia amorosa, el amor mutuo al que se entregan los dos amantes. Esto es mucho más importante que cualquier técnica sexual, mucho más definitivo que cualquier cosa.

El Tantra es el Arte del Amor, siendo una de sus manifestaciones finales, el arte del gozo sublime que los amantes pueden alcanzar uniendo sus cuerpos, sus almas, sus mentes y, por supuesto, sus sexos. Desde este punto de vista, la sexualidad que propone el tantrismo es la potenciación y extensión de los sentimientos más que de las sensaciones gozosas o sexuales, la potenciación del sentimiento amoroso incrementado con los elixires sexuales, la potenciación del gozoso sentimiento de entregarse a la divinidad del amor mediante el amado o la amada.

Cuando hablamos de cualquier técnica para incrementar el placer, el gozo o el éxtasis sexual, no debemos olvidar que la esencia consiste en esto. Si nos quedamos con una mera sensación sexual, por muy gozosa que sea siempre nos quedaremos a medias.

Si el sexo sirve para potenciar el sentimiento amoroso, si está teñido de él, si la totalidad del amor lo impregna, es cuando podremos llegar realmente a las más elevadas cimas. Para ello, más que la penetración en sí, es lograr ese embeleso mutuo que produce el amor y los juegos eróticos. Y en este camino los amantes no son ingenuos ni estúpidamente románticos, saben que el arte del amor consiste en saber perpetuarlo y liberarlo de los rigores y vulgaridades cotidianas.

Es decir, el arte del amor tántrico consiste en elaborar el amor, en hacerlo consciente porque aunque los amantes se amen, en la realidad cotidiana se olvidan muchas veces de ello, cayendo en la monotonía, la controversía, la falta de estímulos y la dejadez, por eso y frente a esto, el arte del amor tántrico consiste en “trabajarse el amor”, en saber hacer mayor y cada vez más consciente esa maravillosa emoción.

Si cuidamos todo lo que he dicho hasta ahora es cuando tendremos la base emocional y psíquica necesaria para lograr una unión mágica y tener un orgasmo más profundo y consciente, tanto en el hombre como en la mujer.

Para lograr esto nos sirven de ayuda todas las técnicas, actitudes y ejercicios físicos concretos que proponen el tantra y el tao, pero sin lo anterior, por muy atletas sexuales que seamos, volveremos a quedarnos a medias.

© Francisco Pedro Torres Perales. http://escueladeamor.es

 

Obras de Francisco Torres, “Amarte:Creando la plenitud”, pincha en la imagen para mas información

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