Una ceremonia iniciática 

 

En la mayoría de las culturas nativas, para poder convertirse en un guerrero, el joven debía pasar por una de las ceremonias iniciativas más importantes de su vida: la búsqueda del aliado.

Por muy fuerte y capaz que fuese, sabía que al fin y al cabo era sólo un hombre y por lo tanto vulnerable a los muchos peligros que debía enfrentar en la caza y en la guerra. Necesitaba encontrar un aliado que le guiase en todos sus actos, que le diese la certeza, la fuerza, el valor y la seguridad que necesitaba ante los desafíos de la existencia.

Esta ceremonia de búsqueda del aliado era la que separaba la vida del joven normal de la del guerrero, es decir, el guerrero, para serlo realmente, debía antes encontrar su aliado.

Aliado y amante

Para ello dejaba el poblado, se separaba del resto de la tribu y vagaba solo por los bosques durante un tiempo hasta que lo encontraba, hasta que tenía la visión, la certeza de que su aliado estaba ya con él y siempre le acompañaría. 

 Lo que hoy día necesitamos no es un aliado que nos ayude en la guerra o para afrontar los peligros de una naturaleza salvaje casi extinguida ya, sino un amante que nos de la certeza, la fuerza, el amor y la plenitud interior que necesitamos para afrontar con fuerza, amor y seguridad los desafíos de la vida y de las relaciones.

Por eso a este aliado le llamamos nuestro Amante Interior, el amante mejor y más perfecto que podamos encontrar, el único que nos ama sin condiciones, el que nos da toda su fuerza y su poder; todo su amor.

Esto es así porque al menos en la confortable sociedad occidental hay una profunda aspiración y anhelo de realización emocional, una vez superada esa lucha por la mera supervivencia en la que estuvimos atrapados durante milenios.

 Aunque muchos digan lo contrario, el ser humano actual es mucho más evolucionado que antes y está elevando su energía desde el vientre al corazón; por eso podemos ser más amorosos y compasivos pero también sentimos con más fuerza que nunca la necesidad de ser amados.

Sin embargo, este anhelo es normalmente frustrado en una sociedad que ciertamente se ha hecho más competitiva y materialista debido al derrumbe de todas las creencias e ideologías; por eso, es totalmente normal que la mayoría de las almas más nobles que en este momento viven en la tierra, hayan crecido con una profunda carencia, con un Niño Interior, herido y sediento de amor.

 Y es precisamente ese gran anhelo de amor la principal causa del desamor porque todos vamos hacia los demás un tanto necesitados.

 Al igual que el guerrero no puede partir a la batalla lleno de miedos y debilidades, el amante no puede ir al amor lleno de carencias, apegos y necesidades. Nadie da lo que no tiene y si yo no tengo amor en mi interior, no podré darlo sino que lo iré pidiendo e incluso exigiendo.

Es en esa exigencia mutua, en esas expectativas donde surgen todos los problemas en la pareja, todos los desencuentros y desamores. Que cada cuatro minutos se separe una pareja en España, nos da una idea de que el problema es bastante real.

Tenemos que encontrarnos con nuestro Amante Interior para sentirnos realmente amados y tras ese encuentro, tras sentir esa plenitud es cuando podremos amar verdaderamente sin caer en relaciones de dependencia o de exigencia.

En la soledad del bosque de la mente: viajando al Palacio del Corazón

 El proceso de encontrarlo comienza de una forma parecida a la búsqueda del aliado por el aspirante a guerrero, pero aunque no necesariamente tenemos que perdernos por ningún bosque, sí debemos adentrarnos en los inexplorados territorios de nuestro propio interior, dejando provisionalmente de tener expectativas en el mundo exterior.

He dicho provisionalmente porque no es renunciar a nada como proponen las disciplinas ascéticas que nos piden renunciar al ego. Aquí se trata de otra cosa: de lograr una victoria interior para poder conseguirla después fuera, de lograr encontrar el amor dentro para poderlo después vivirlo y trasmitirlo fuera.

El mágico encuentro

Quiere esto decir que todo lo que esperas de tu pareja o del amor que buscas, todo lo que esperas de los demás, debes pedírselo únicamente a tu Amante Interior. Debes buscarlo renunciando a necesitar nada de los demás porque él te lo dará todo, ayudándote a conseguirlo.

Dártelo todo significa que te acompañará cuando estés solo para que no sientas la soledad sino el gozo sereno de su compañía y también estará contigo cuando te relaciones con los demás porque estará en ti y también en ellos, encarnando en las personas que te aman, trayéndolas a tu vida, siendo ellos también.

Esta es la magia de la relación con el Amante Interior, algo que si comprendéis os desvelará su misterio porque tu Amante Interior está dentro de ti pero también fuera, aunque nunca lo podrás encontrar fuera si antes no lo encuentras dentro.

Ahora solo queda comenzar el camino que iré desvelando en próximos mensajes, un camino que

pasa por trabajar de una forma integrada los las siguientes etapas y actitudes, como base de lo que es “la preparación para el encuentro”.

– Mantener la orientación de la conciencia adecuada.

– Sensibilización del cuerpo y apertura sensorial.

– Desbloqueo emocional y canalización creativa de las emociones.

– Desarrollar la conciencia amorosa

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© Francisco Torres Perales