Todo ser vivo viene con un programa básico y eficaz. Buscar el placer y evitar el dolor. Así la Vida crece y evoluciona. Muchas doctrinas espirituales nos invitan a renunciar a la vida y sus placeres, como si así nos hiciésemos más grandes pero el tantra te propone lo contrario: Lo que realmente te hace aprender es vivir y es la energía del placer quien te hace crecer porque la búsqueda del placer es lo que motiva la vida y es un descubrimiento continuo. Primero sacias la sed y luego el hambre, después ya no comes por necesidad, empiezas a comer por placer y después del comer por placer, comienza a interesarte simplemente el placer, el puro placer del vivir y todas sus posibilidades.

Descubres el placer del sexo y también el placer del poder que da el sexo y es un nuevo gozo, el del poder.  El placer del poder es un descubrimiento fascinante en la experiencia del gozo y también puede ser vivido en diferentes niveles. Lo más básico es  gozar del placer que nos da controlar a las personas para que respondan a nuestras expectativas porque a medida que lo conseguimos nos creemos más poderosos pero hasta que no lleguemos a experimentar el placer de dominarse así mismo y ser el dueño de tu vida en vez de la del otro, no habremos experimentado el verdadero placer del poder.

Conseguir cosas nos da la satisfacción de tenerlas y el placer de poder conseguirlas pero conseguir tus sueños con belleza y creatividad, es un nivel nuevo en el disfrutar de tu poder porque ya no es el mero placer del conseguir si no el de hacerlo con belleza, dando lo mejor de ti. Es un nuevo gozo que no nace de lo que consigues o tienes sino de sentir tu belleza y tu valía, el gozo de dar tu amor y tu belleza a la vida, de darte desde tu grandeza. Es el más grande de los gozos porque los anteriores placeres han sido como llenar un vaso vacío. Ahora es la crema de todos los placeres, el placer de amar, del vaso que se derrama

La Vida busca siempre lo gozoso, desde el placer sencillo del comer y afirmarte, hasta el grandioso del amar y realizarte, la Vida siempre busca el placer porque en el placer hay un potencial evolutivo infinito. El placer nunca se acaba porque siempre hay gozo más elevado, más sutil y más profundo que sentir y para poder experimentarlo, tú tienes que ser más elevado, más sutil  y más profundo.

Claro que buscando el placer puedes encontrarte con el dolor y la dificultad. Es algo tan previsible que la Vida tiene un mandato para afrontarlo. El dolor debe ser evitado haciendo los cambios necesarios y aprendiendo de los errores, así convertimos la adversidad en conocimiento y sabiduría para ser cada día más eficaces.  Tanto el placer como el dolor nos enseñan. El placer, desarrollando cualidades para experimentarlo y el dolor, desarrollando habilidades para evitarlo.

Gozar más y sufrir menos, transformando el gozo en plenitud y las dificultades en  aprendizaje y conocimiento. Todo ser vivo funciona con este programa básico pero eficaz. Tú has nacido también con esa sabiduría instintiva que está en tu cuerpo, en cada uno de tus células. Por eso el tantra te compromete con la Vida y tu vida, con el cuerpo, el aquí y el ahora.

Lo importante es que vivas el presente, que vivas con total plenitud cada momento de tu vida. Lo importante es que te atrevas a vivir y gozar porque eso te hará más grande.

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© Francisco Pedro Torres Perales