Todos buscamos en la vida más amor, más gozo, más plenitud. Es natural y hermoso porque es algo que necesitamos para nuestro bienestar y nuestra creatividad.

Lo buscamos, cierto pero…
¿Qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo?

Cuando se trata de necesidades y deseos materiales, todo el mundo tiene claro lo que hay que hacer: Trabajar y esforzarse para conseguir lo que se desea pero ¿estamos también dispuestos a trabajarnos y esforzarnos para desarrollar en nosotros cualidades y actitudes que nos permitan ser más felices?

Muchas personas piensan que para ser felices deberían encontrar una pareja o su pareja debería cambiar en algo para ser más dichosos pero pocos se preguntan ¿qué puedo hacer yo?

 

Hacerte responsable de tus decisiones. La primera decisión

Cuando te responsabilizas de tu vida y del uso que haces de la energía, es cuando realmente puedes conseguir las cosas porque empiezas a llevar la energía por buen camino. Cuando te limitas a esperar cosas que están fuera de ti y de tu control, pierdes tu tiempo y la energía porque sólo puedes ser dueño de ti.

Buscando la Belleza. El primer paso en el camino

¿Qué puedes hacer? ¿Que cualidades puedes cultivar en ti para gozar más de la vida y tus relaciones?

Lo primero que debes hacer es orientar tu mente hacia la búsqueda de la belleza, de tu propia belleza y de la que hay fuera de ti, en la Vida y los demás.

Cuando tu mente se orienta hacia lo bello y lo positivo de ti y los demás, generas un estado especial del ser muy beneficioso para ti y para tu entorno, generas una energía que te lo hace todo más fácil.

Entonces puedes dar el siguiente paso:
Aceptar que estás en este mundo para ofrecer algo a la Vida.

Todos hemos venido a este mundo para algo, para aportar nuestro granito de creatividad y belleza para hacer un mundo mejor para todos.

Cada uno tiene que buscar su belleza para poder ofrecerla. Tienes que buscar tu belleza para poder ofrecerla porque si no te preocupas de aportar algo a la Vida, la Vida no tiene nada que devolverte.

Y tienes que disfrutar con tu aportación, disfrutar cuando haces aquello que te gusta aportar a la Vida.

Los músculos de la felicidad

Esto que parece tan básico y tan sencillo es esencial y la mayoría de las personas no llegan a este punto y se quedan en ese “estar esperando” que vengan y les traigan la felicidad.

Cuando comienzas apreguntarte ¿qué belleza quieres aportar a la vida? ¿qué música quieres tocar en este mundo? Entonces, de una forma casi mágica, todo cambia porque tú has cambiado el sentido de la energía y la primera manifestación del cambio es que te sientes más a gusto, más feliz contigo y con lo que haces. Eso te ayuda a percibir más belleza y eso te ayuda a ser más feliz. Es un círculo virtuoso que se cierra para abrirte totalmente.

Como la energía sigue al pensamiento, al poner tu mente en lo bello y positivo que hay en ti y en tu entorno, generas una corriente de positividad, belleza y creatividad que fluyen a través de ti.

Esto no solo lo notas tú en sentir un mayor bienestar, también lo notan los demás, que se hacen más receptivos y abiertos a tus positivas vibraciones.

Cuanto más usas tus piernas mejor puedes andar. Cuánto más usas tu mente mejor puedes pensar y cuanto más uses tu corazón y estés abierto a la belleza, más feliz podrás ser.

En estos días que vienen con unas vibraciones tan especiales, puedes proponerte ejercitarte en la Mirada del Corazón y abrir tus ojos a la belleza de la Vida.

Puedes creer un poco más en ti y en tus capacidades.

Puedes sonreír y comprender mejor a tu entorno y lo que sucede.

Puedes mirar con otra cara a tus problemas y sonreírles aceptando su desafío.

Seguramente que también hay alguien a quien puedes perdonar y recrearte en la belleza de ese momento en que perdonas, liberándote y liberando.

Puedes, si quieres y te empeñas, invocar cada día y rodearte de una atmósfera de armonía y plenitud que te hará la vida más fácil.

A veces perderás ese estado pero como tú te lo propones, te empeñarás en volver a él, en seguir ejercitando los músculos de la felicidad.

Así, cada día te será más fácil permanecer. Te será más fácil no olvidar que la plenitud está dentro de ti, que es un estado del ser que puedes alcanzar si te lo propones. Si lo trabajas. Eso sí. Nadie va a regalártelo. No lo estés esperando.


Atrévete a amar a la Vida y la Vida te amará

© Francisco Pedro Torres Perales

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