Lo primero en destacar es que no es necesario realizar todas las fantasías que tengamos y cuando digo realizarlas me refiero a sacarlas de la estricta intimidad de nuestra mente; no obstante cuantas más fantasías seamos capaces de realizar y compartir con nuestra pareja más se podrá consolidar la unión y más excitante será, siempre que todo se haga sin forzarse y con un real acuerdo y complicidad.

LA NORMA FUNDAMENTAL ES QUE NO PODEMOS OBLIGAR NI PRESIONAR A NUESTRA PAREJA PARA QUE HAGA ALGO QUE LE DESAGRADA. 

Todas las fantasías referidas a la propia pareja u a objetos o fetiches sexuales no presentan mayor problema que el de la pareja se ponga de acuerdo y las realice con agrado, los problemas pueden venir cuando las fantasías incluyen a otras personas como el deseo tan común entre los hombres de poder estar con otra mujer y el cada vez más extendido entre las mujeres de poder estar con otro hombre que no sea su marido.

Estas fantasías sexuales que pueden hacernos dudar de nuestro amor y fidelidad son totalmente naturales y deben verse tal y como son: el deseo natural de la mente de nuevas personas y diferentes y excitantes sensaciones, incluso también tienen una tonalidad espiritual: el deseo de abrir el limitado círculo de la pareja para abrirlo a la totalidad de la que formamos parte.

Como es totalmente natural que sintamos este tipo de fantasías no deben verse como una amenaza para la pareja por el simple hecho de fantasear, otra cosa bien diferente es llevarlas a la práctica; cosa que puede estar muy bien en determinadas circunstancias y parejas y ser totalmente catastrófico en otras.

Así, para afrontar ese tipo de fantasías que nos inquietan debemos primero verlas en su contexto natural: son sólo fantasías que no es necesario hacerlas realidad pero que pueden tener su sentido dentro de la pareja. A partir de esto puede canalizarse la energía con más facilidad y menos riesgos. ¿Para qué pueden ser útiles?.-

Como todas las fantasías cumplen la función de ayudar a excitarnos, a superar situaciones de aburrimiento o monotonía sexual dentro de la pareja por los nuevos alicientes que aportan. Acotar esa fantasía dentro de los límites de la imaginación puede ser muy estimulante para la pareja que se atreve a compartirlas porque ambos se enriquecen y puede ayudar a uno o los dos a excitarse y prepararse más adecuadamente para su encuentro sexual. Ningún miembro de la pareja debe sentirse amenazado ya que el valor erótico de una fantasía está precisamente en que no es real y por lo tanto puede ser alguien perfecto y a la medida de quien fantasea.

Quien piense que esto puede poner en peligro a la pareja debe también comprender lo hermoso, lo íntimo y la prueba de amor tan grande que nos puede dar nuestra pareja al contarnos sus deseos más íntimos. También se debe valorar que la frustración y la represión permanente de las fantasías y los deseos conduce a un rencor más o menos inconsciente que sí puede ser el origen de graves daños para la pareja. Al compartir nuestras fantasías con quienes amamos nos liberamos de cualquier sentimiento de culpa.

LLEVAR LAS FANTASÍAS DE OTRAS PERSONAS A LA REALIDAD.-

Entre lo anterior y este paso puede haber un auténtico abismo y no tiene porqué ser la prolongación necesaria de vivirlas en la intimidad; pero está claro que en parejas adecuadamente preparadas puede enriquecer su vida sexual.

Frente al adulterio, el engaño y las traiciones ocultas tan habituales en muchas parejas, el fenómeno tan extendido hoy día de las parejas que intercambian o comparten sus caricias es algo mucho más honesto y una ayuda para mantener su unión e interés en personas que llevan muchos años juntas, que no han conocido a otro hombre o mujer o que necesitan un mayor estímulo erótico que otras personas.

Sea como sea, todo debe hacerse desde la complicidad, el amor y el respeto entre la pareja y hacia las otras personas; pero compartir nuestra cama y nuestro amante con otros puede ser una experiencia realmente intensa y orgásmica. De hecho los ritos orgiásticos han estado presentes en la humanidad prácticamente desde sus orígenes y la fascinación que producen en la mayoría de las personas es algo totalmente natural.

Que desde el amor, el respeto, la tolerancia y la mutua complicidad disfrutéis juntos de todas vuestras fantasías eróticas.

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© Francisco Pedro Torres Perales. http://escueladeamor.es