Como os dije en anteriores mensajes el primer paso es instalarse en el cuerpo, tomar conciencia de él, llevar la conciencia a todas sus órganos, células y seres que nos constituyen. Tomar conciencia de todas nuestras necesidades, tendencias y emociones y…


FUNDAMENTALMENTE AMARNOS, amar nuestro cuerpo y nuestra realidad como base creativa para superarnos personalmente.

EL SEGUNDO PASO sería descubrir los misterios del cuerpo: básicamente que somos seres de energía y debemos saber trabajar la energía en sus diferentes manifestaciones, cultivando:

– El poder del sexo y la energía kundalini
– El poder de las emociones
– El poder sanador y creador del amor.
– El poder de la conciencia.

Todos puntos desvelados y potenciados en el Viaje de la Serpiente ya relatado en el anterior mensaje.

EL TERCER PASO y del que hablo aquí es el de

FUSIONAR LAS POLARIDADES FOMENTANDO LA CONCIENCIA AMOROSA. 

 

Como parte de ese descubrimiento de los misterios del cuerpo está el comprender que la energía siempre se manifiesta en forma de polaridad: masculino -femenino, alegría-dolor, razón-emoción, individualidad-globalidad, tú-yo.

Fusionar las polaridades, tanto las tuyas propias, las internas como las que te separan o complementan con los demás es el siguiente paso y eso se realiza desarrollando la Conciencia Amorosa.

¿Cómo se hace?. ¿Cómo se fomenta la Conciencia Amorosa? 

Está claro que básicamente somos seres emocionales y la más elevada manifestación de nuestras emociones es el poder del amor, la capacidad de amar que todos tenemos.
Pero también somos seres racionales, siendo razón y emoción una polaridad interior básica y fundamental que se manifiesta en nuestra vida.

No podemos amar de verdad sin el apoyo de la razón, pues como decía Gandhi no basta con amar, hay que hacerlo con sabiduría.

Cierto que a veces el amor es una fuerza que se nos presenta como algo más allá de lo razonable pero esto es en su primera fase del enamoramiento, de la pasión o incluso del deseo; el verdadero amor es algo lúcido y consciente, se manifiesta en la plenitud interior donde razón y emoción se fusionan y en la gracia exterior de amar con emoción y conciencia a los demás o a nuestro amante.
Y también es cierto que es muchas veces nuestra mente, nuestros juicios, nuestras razones quienes nos impiden amar, quienes nos impiden abandonarnos, entregarnos e incluso gozar. ¿Y es eso razonable?.

Por eso, no podemos decir que somos seres racionales sin reconocer nuestra naturaleza emocional. No somos máquinas, no somos computadores sino seres vivos y como tales somos en esencia una emoción que buscando el placer y tratando de evitar el dolor… se hace día a día inteligente, se hace día a día más consciente.

El estado de la Conciencia Amorosa es una dimensión del ser donde razón y emoción se fusionan y eso se consigue subiendo el poder del amor a la conciencia, cosa que practicamos con adecuados ejercicios en nuestra escuela.
Cosa que, por otra parte, no está suficientemente aclarada en muchos sitios tántricos empeñados en simplemente hacer subir la energía sexual a la conciencia.

En casi todos los sitios se habla de las técnicas tántricas de subir la energía sexual a la conciencia para que estalle en luz, para producir la iluminación pero esto, en sí mismo es falso.

La energía sexual, por sí misma no se transforma en luz en sitio alguno pero sí la energía amorosa que, cuando es acompañada por la energía sexual, sí puede dar paso al éxtasis, al orgasmo cósmico pero si no va acompañada de la energía amorosa no hay mucho que hacer, dando más bien paso a un orgasmo más o menos convencional e incluso mucho más pobre en el caso del hombre por el simple intento de contener la eyaculación y canalizar el orgasmo sin estar acompañado del amor.

De hecho muchos varones se sienten confundidos cuando comienzan la práctica tántrica pues piensan que van a gozar más, que van a tener orgasmos más poderosos y la realidad es que pueden ser más pobres e incluso casi no sentir el orgasmo, debido al esfuerzo que se pone en el control y la canalización de la energía.

Esto es debido a la falta de la energía amorosa y al poner únicamente énfasis en el carácter sexual del tantra. Aquí viene el engaño o el error de algunas escuelas porque aunque es cierto que la gran aportación del Tantra es la utilización de la energía sexual como un ingredinte más de la realización y del crecimiento personal, es mucho más cierto que no puede haber tantra sin amor consciente, es decir sin conciencia amorosa.

Fomentar la Conciencia Amorosa no es ni más ni menos que elevar el poder del amor que invocamos en nuestro corazón hacia nuestra mente para hacer permanente su presencia y permitir que se exprese en nuestra vida en todos los momentos.

Es un primer y necesario paso antes de comenzar después a elevar la energía sexual. De hecho, la energía sexual no debe intentar elevarse, ni canalizarse si no está acompañada de la energía amorosa porque de no ser así, la experiencia puede ser bastante frustrante.

El orgasmo cósmico o plenitud total no es otra cosa que la pura liberación o el samadhi, el sentimiento de plenitud total donde uno se siente fusionado con la totalidad, absolutamente libre de cualquier temor o sufrimiento y lleno de una dicha, bienaventuranza y felicidad total.

Esto no puede ser alcanzado utilizando únicamente la energía sexual, es algo que nunca me cansaré de repetir.

Lo que el tantra dice es que todos hemos nacido con ese don de poder experimentar la plenitud cósmica pero que la perdemos con la educación y los primeros traumas.

Pero de la misma forma que perdemos este don también lo podemos recuperar, desarrollando precisamente la Conciencia Amorosa.

El desarrollo de la Conciencia Amorosa es un paso fundamental para alcanzar la plenitud y la felicidad interior que no solo hacen posible el amor sino también la experiencia del samadhi, del orgasmo cósmico y como esto es algo que -aunque conmocione a todo el ser- nace y se desarrolla en la mente, es justamente en la mente donde están las barreras que lo impiden, porque la mente tiende a separar, diferenciar, particularizar, analizar, juzgar y diseccionar la realidad.
Por eso es necesario iluminarla con el poder del amor que es quien une, integra, complementa, fusiona y sostiene, es decir, quien complementa al poder de la mente.
Al logro de este estado se le llama precisamente Conciencia Amorosa.

© Francisco Torres Perales

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