Tara somete a José a un intenso entrenamiento para que aprenda a hacerle el amor sin el cuerpo. Una de las cosas que debe hacer es crear un mapa sensorial de ella, para grabar en su mente su esencia de mujer y poder llegar hasta ella. Esa deliciosa y sensual escena, nos da una aproximación diferente entre un hombre y una mujer. Lo siguiente es un estracto.

Tras marcharse Tara, José se queda sumido en un profundo silencio y, sin que pueda evitarlo, una profunda melancolía comienza a inundarle. Que Tara se haya ido, dejándole solo y abandonado en aquel remoto lugar, ahora que el sol se está poniendo, es algo más que un símbolo, porque José siente que ahora sí que viene la noche para él, con toda su nostalgia, su soledad y su frío.
Pasan los días como si fuesen uno solo, sin tiempo ni medida. Una parte de la jornada está dedicada a la mera supervivencia. Hacerse la comida con las provisiones que hay en la cabaña, coger las manzanas del huerto para tener fruta fresca, y leña para pasar la larga noche junto al fuego. Queda mucho tiempo para pensar, y ver los días transcurriendo, unos tras otros, sin que ocurra nada.
A José le empieza a inquietar esta última prueba que debe superar. No se esperaba algo así. Que de repente lo dejasen solo en un lugar aislado, desconocido y remoto, con suficientes provisiones para vivir unos meses, pero con un menú muy monótono. Si le hubiesen dicho que debe estar un tiempo determinado, tendría las cosas claras, pero tener que permanecer en ese lugar, hasta lograr algo que le parece imposible, le está resultando largo y desesperanzador.
El tiempo es muy bueno. José aprovecha para hacer el amor con el sol todos los días. Eso le vitaliza y le da mucha energía; así no necesita comer tanto, pero el problema es que también aumenta su vigor sexual, y tantos días de soledad y abstinencia, lo están poniendo a prueba; levantándose cada jornada, con el convencimiento de que Tara regresará, y podrá volver a la mansión, pero los días pasan y nadie viene.
Él trata de hacer lo mejor posible los ejercicios que le han enseñado, Imaginar en sus meditaciones a Tara, verla con todo lujo de detalles, acariciarla, y sentir que está con ella, como si fuese real. Realmente lo hace cada vez mejor, y nota cómo su imaginería erótica se va desarrollando. Llega a excitarse muchísimo, porque a veces es casi tangible, pero no tanto como para sentir que está de verdad con ella, sino que todo es una creación de su propia mente, con todos los recuerdos y sensaciones que tiene grabadas de Tara, y que surgen cuando cierra los ojos, para que su imaginación los recomponga, en la construcción de escenas que parecen reales.
Tara le ha entrenado bien para eso, y ahora entiende las largas sesiones en que él debía estar simplemente mirándola durante una hora al día. Ella posaba desnuda, y él solo la contemplaba detenidamente en diferentes poses, distancias y perspectivas; sin distraerse y totalmente centrado, para que su mente pudiera hacer un retrato interior de ella.
También tuvo que elaborar un mapa de olores de su cuerpo. Igualmente desnuda, dejaba que él se acercase lo suficiente para poder oler cada parte de su piel. Eran los momentos más excitantes para él, porque nunca podía estar más cerca de ella y su cuerpo, que cuando le dejaba olerla.
La primera vez su aroma penetró tan dentro de él, que le acompañó durante todo el día. El olor natural de Tara es muy especial, pero no solo porque sea de una cualidad determinada, sino por la propiedad que tiene, de evocar sensaciones en las otras personas.
En la media distancia es un aroma suave, un efluvio dulce que entra casi sin que te des cuenta, y te hace estar muy a gusto, como si el cuerpo estuviese contento y agradecido por, simplemente, estar junto a ella. Sí. Tara transmite la paz que no nace del meramente estar tranquilo y sereno, sino de la alegría del agradecimiento.
Estar tan cerca de su piel como para olerla centímetro a centímetro, es como entrar en las entrañas de las flores, y bañarte en sus fragancias. Es un olor húmedo, intenso y a la vez transparente, porque evoca una sensación muy especial: que no existen las fronteras de la piel, y al olerla, estás dentro de ella.
Al principio no distinguía más aroma que el general de su cuerpo, sin más matices, y aunque podía variar algo, según los días, siempre era como sentirse en las nubes de la atmósfera que la rodea, pero una vez percibió efluvios viniendo de más abajo, de lo más profundo de la piel, y pudo darse cuenta que cada zona del cuerpo irradia aromas diferentes, que se elevan hasta formar uno más exterior, donde todos se fusionan en la periferia de la piel.
Tara huele a jardín fecundo lleno de frutas y flores, pero sus pechos exhalan aromas de melocotones dulces, las llanuras de su vientre, el de la pradera fresca, y cuando te acercas al valle profundo, el olor se hace más dulce, denso, húmedo y fecundo.
José aprendió a descubrir la multitud de pequeñas esencias que, como en una magistral mezcla, forjan su aroma de mujer, y cada vez fue grabando, en lo más profundo de su mente, todos los rincones y secretos de su cuerpo. El olor de sus pezones, de su boca, su vientre, sexo, trasero, y todos los lugares de su ser, han sido olidos y registrados por José, y ahora, cuando está solo, y pensado en ella, se despiertan en lo más profundo de él.
También tiene hecho un mapa de los sabores de Tara. Cuando ella le dijo que debía dejarle probar el gusto de su cuerpo, él ya disparó su imaginación con la posibilidad de lamerla toda, pero Tara se limitó a dejar que únicamente le chupase los pies.
En los pies y sus plantas están representados todos mis órganos, si los lames en profundidad, distinguiendo sus mil sabores, tendrás una información real del gusto de mi cuerpo.
En la soledad de su cabaña, José cierra los ojos para recordar esos momentos, como si estuviesen sucediendo ahora, porque fueron los más íntimos y eróticos que tuvo con ella. Lo está viendo, sintiendo como si fuese la realidad de ese momento…
Tara se tumba en un largo diván, dejando que sus pies desnudos asomen fuera. Allí se sienta José en el suelo, para tenerlos con facilidad cerca de su boca. Respira antes de empezar, tomando conciencia de lo que va a hacer. No puede ver bien la cara de Tara por estar tumbada, pero sí sus relucientes y suaves plantas de los pies. Su olor es dulce y exquisito, como todo su cuerpo. A él le hubiese gustado mucho besarla y lamerla toda entera, pero tiene que conformarse con las extremidades que están ahí, frente a él, como dos pies sagrados a los que primero honra con una inclinación de cabeza, y después, echándose al suelo, comienza a dar besos a la parte más terrenal y más baja de la planta, para ir subiendo poco a poco hasta los dedos, que con gran deseo, uno a uno los empieza  a chupar.
El tiempo pasa recreando cada segundo, y los pies tan húmedos rezuman, con tantos lametones, los néctares secretos del cuerpo. José se excita mucho, apurando a base de chupetones, los jugos que salen de cada dedo, y cada parte de esos pies maravillosos, pero lo que más le conmociona, es la voz gozosa de Tara, por todo lo que ella está sintiendo, porque mientras él chupa, lame y relame; ella se agita, se estremece, y su voz cada vez más alterada, se eleva sobre el diván en que está tumbada, cantando   alegremente, los gozos que siente su cuerpo.
Postrado ante ella, José la está sintiendo convulsionarse con cada uno de sus orgasmos. Sus pies saben dulces como la miel, se hacen más suaves en la boca, más penetrantes, como una comida caliente, y José los mete más dentro, como si se los quisiera tragar.
La experiencia de chuparle los pies, se ha hecho más intensa para José, a medida que la ha ido repitiendo todos los días, descubriendo cada vez nuevas formas de hacerlo, y nuevos sabores, pero lo que le excita totalmente, es la sucesión de clímax, gritos y espasmos, con que Tara vive la experiencia. Nunca se hubiese creído que una mujer pueda tener tanto placer con solo chuparle los pies, aunque sea tan intensamente como él lo hace, pero la realidad es que ella no para en ese gozo sin fin, que además proclama con sus continuos movimientos, risas, voces y gritos de éxtasis.